Cómo obtener más ayuda financiera universitaria durante la crisis por coronavirus

La pandemia puede haber entorpecido tus planes para hacer que la universidad sea accesible, pero hay ayuda disponible

La pandemia por el coronavirus llegó justo en el momento en que muchos estudiantes universitarios y sus padres estaban ultimando detalles para asistir a la universidad en septiembre y reuniendo el dinero para pagar las colegiaturas.

Pero los plazos para la inscripción y aceptación de los paquetes de ayuda financiera acaban de aprobarse o están por llegar. Ahora, muchos de los que se enfrentan a contratiempos financieros o que están preocupados por el virus, están luchando para decidir qué hacer.

Una gran y complicada pregunta: ¿Podrá la universidad a la que quieres asistir proporcionarte la educación que esperas por el dinero de la colegiatura? Aunque la mayoría de las universidades dicen que planean ofrecer clases presenciales en el otoño, muchas de ellas todavía están esperando para decidir o elaborando planes de respaldo para entrar en línea. El centro universitario California State University ya anunció que sus clases se impartirán principalmente de manera virtual este otoño.

La pandemia ha llevado a muchos estudiantes a repensar sus planes universitarios. Una encuesta reciente realizada por Art & Science, una firma consultora de educación superior, encontró que el 17% de los futuros estudiantes universitarios han cambiado sus planes de asistir a la universidad de tiempo completo en el otoño, mientras que el 65% todavía planea ir de tiempo completo, pero tiene grandes dudas sobre su capacidad para pagar la universidad que eligieron como primera opción.

Afortunadamente, en el frente financiero puede haber más ayuda. Muchas universidades están ofreciendo ayuda financiera adicional y es posible que tengas derecho a recibir la ayuda federal a través de la Coronavirus Aid, Relief and Economic Security Act (ley de ayuda, alivio y seguridad económica del coronavirus).

A medida que los centros educativos continúan actualizando sus planes, es crucial que los estudiantes y sus familias se aseguren de que sus opciones universitarias sigan siendo asequibles y cumplan con sus objetivos. “Hace seis meses, había pasos claros para tomar una decisión sobre la universidad, pero ahora el futuro puede ser bastante diferente”, dice Jayne Fonash, presidenta de la National Association for College Admission Counseling (asociación nacional para la consejería de admisión a la universidad).

Estas son las pautas para ayudarte a tomar la mejor decisión en este momento.

Solicitar ayuda financiera

Si resultaste afectado financieramente por el coronavirus o si experimentaste otros contratiempos que han reducido tu capacidad de pago, busca la oferta de ayuda financiera, dice Belinda Wilkerson, consejera universitaria independiente en Fayetteville, North Carolina.

A medida que la pandemia continúa, muchos centros educativos anticipan una disminución de las incripciones del 20%. Para ayudar a retener a esos estudiantes, muchas universidades planean aumentar sus ofertas de ayuda financiera para alentar a los estudiantes a asistir, según una encuesta reciente de la National Association of College and University Business Officers (NACUBO).

Muchas universidades también están dando más tiempo a los estudiantes para decidir si asistirán, retrasando sus plazos de decisión del 1 de mayo al 1 de junio. Incluso si la fecha límite ya pasó, solicita la ayuda si tu situación financiera ha cambiado, dice Wilkerson.

Comunícate con la oficina de ayuda financiera y solicita lo que se conoce como juicio profesional, un proceso que le permite al personal de ayuda financiera tomar en cuenta la información nueva y ajustar el otorgamiento de la ayuda.

Ten en cuenta que la universidad está basando tu paquete de ayuda en gran parte en la información de los ingresos de hace dos años. Así que para el año académico 2020 a 2021, la universidad puede estar utilizando datos de ingresos de 2018.

“Si esa información ya no es representativa, las universidades pueden optar por utilizar los ingresos de un período más actual de 12 meses, posiblemente incluso utilizando los ingresos de 2020”, dice Kal Chany, autor de Paying for College (Princeton Review, 2019).

Tendrás que presentar documentación sobre el cambio de circunstancias financieras, como una carta de despido de un trabajo, copias de facturas médicas o la confirmación de beneficios de desempleo.

Naturalmente, muchas otras familias están haciendo solicitudes similares y las oficinas de ayuda financiera tienen por lo general poco personal, por lo que deberás ser persistente.

Larisa Caraballo, una joven de 17 años que cursa el último año de preparatoria pública en la ciudad de Nueva York, se encuentra en medio de la apelación de una oferta de ayuda financiera tras la pérdida del trabajo de su madre y la rescisión de su propio contrato laboral en un puesto de medio tiempo en una tienda minorista.

“Hay mucha ansiedad y frustración porque todo es en línea y es difícil ponerse en contacto con alguien en las oficinas de ayuda financiera”, dice Caraballo, quien está considerando paquetes de ayuda financiera de la Universidad Pace y Manhattanville College, entre otros centros educativos.

Asegúrate de entender los términos de tu otorgamiento de ayuda financiera, incluyendo la cantidad de dinero en forma de subvenciones, dinero que no tienes que devolver y préstamos. Puedes encontrar información gratuita y ayuda personalizada con preguntas sobre ayuda financiera en StudentAidPandemic.org, un servicio ofrecido por grupos sin fines de lucro.

Pregunta sobre la ayuda de emergencia

Los estudiantes inscritos que necesitan asistencia financiera también pueden tener derecho a recibir ayuda adicional a través del paquete de ayuda de coronavirus, que proporcionó más de $6,000 millones en fondos de ayuda financiera de emergencia para estudiantes afectados por la pandemia del coronavirus.

Según las normas del Departamento de Educación, los estudiantes deben cumplir con los requisitos para recibir ayuda financiera federal para calificar para una subvención de emergencia. Estos criterios excluyen a los estudiantes internacionales e indocumentados.

Una encuesta reciente de NACUBO encontró que dos tercios de los centros educativos aún no habían recibido su parte de los fondos de la ley de ayuda. Pero de los que sí lo hicieron, la mayoría ha distribuido al menos parte de ese dinero a los estudiantes.

La cantidad precisa de fondos que recibe cada universidad variará ampliamente, dependiendo en parte del número de estudiantes de escasos recursos de tiempo completo y de la inscripción general de tiempo completo.

Las cantidades que otorgan las universidades también variarán, dependiendo de la necesidad y los montos que reciban. Columbia College Chicago, por ejemplo, otorgó por única vez becas de $250 a los estudiantes calificados antes de cerrar las solicitudes. Sin embargo, en algunos centros educativos las subvenciones para estudiantes de escasos recursos pueden ser de $1,500 a $2,000, dice Jim Hundrieser, vicepresidente de consultoría en NACUBO.

Para saber qué tipo de ayuda ofrece tu universidad, consulta su sitio web para ver los enlaces a becas de emergencia o llama a la oficina de ayuda financiera.

Ten cuidado con los préstamos

Más de la mitad de las familias que solicitan préstamos para cubrir sus costos universitarios, tendrán un pequeño descanso: A partir de julio, las tasas de interés de los préstamos federales caerán al 2.75%, un mínimo histórico que bajó del 4.53% anterior.

No dejes que esas tasas tan bajas te tienten a solicitar un préstamo mayor al que puedas pagar cómodamente. Más del 10% de la deuda de los préstamos estudiantiles está vencida o con incumplimiento de pago, según datos de la Reserva Federal de 2018.

“Para que el monto de los préstamos estudiantes sea asequible, evita pedir un préstamo superior a tu salario inicial anual anticipado después de la graduación”, dice Mark Kantrowitz, vicepresidente de investigación de Savingforcollege.com, una guía para ahorrar y pagar la universidad.

Tu mejor opción es seguir con los préstamos respaldados por el gobierno federal, que tienen tasas de interés fijas y opciones de pago más flexibles en comparación con los préstamos privados, dice Suzanne Martindale, asesora principal de políticas y gerente legislativa de los estados del oeste en Consumer Reports.

Los prestatarios actuales que tienen préstamos estudiantiles federales recibieron automáticamente una indulgencia en sus pagos, con tasas de interés establecidas en 0% durante 6 meses que terminan el 3 de septiembre. (La ayuda para los préstamos privados y no federales es más limitada).

Comprende las políticas de reembolso

Después de que las universidades tuvieron que cerrar sus puertas esta primavera, la mayoría de los centros educativos devolvieron una parte prorrateada de los costos de alojamiento y comida a los estudiantes. Entre las 100 universidades encuestadas recientemente por Kantrowitz, 70 ofrecieron reembolsos en efectivo, mientras que 20 ofrecieron solo créditos o cupones que se aplicarán en semestres futuros. El resto no reveló su política de reembolso.

Pero pocas universidades ofrecieron reembolsos de colegiatura, a pesar de que ya no ofrecen clases presenciales.

“No muchas universidades tienen los recursos para reembolsar la colegiatura, ya que todavía están pagando gastos fijos de personal, además de que aumentaron el gasto en tecnología para las clases en línea”, dice Hundrieser.

Aun así, muchos estudiantes y familias se quejan de que no reciben la educación presencial que les prometieron. Se han presentado más de 25 demandas colectivas contra universidades de todo el país, incluyendo la Universidad de Cornell, la Universidad de California en Berkeley y Penn State, que exigen reembolsos por colegiaturas y cuotas.

No está claro si estas demandas colectivas tendrán éxito. “Los centros educativos siguen impartiendo enseñanza en línea y otorgan créditos y títulos, lo que dificultará probar los daños”, dice Joe Brennan, profesor de Vermont Law School, que se especializa en derecho contractual.

En cualquier caso, debes asegurarte de comprender la política de reembolso de la universidad antes de desembolsar el dinero, dice Kantrowitz.

Muchas universidades reembolsarán una parte de la colegiatura y las cuotas si el estudiante se retira por razones aprobadas, como una enfermedad, dentro de las primeras semanas del semestre.

Prepárate para dar vueltas

Con tantos cambios para el próximo año académico, es fundamental prestar mucha atención a cualquier información que provenga de la universidad a la que el estudiante planea asistir. Y prepárate para pasar al Plan B o al Plan C.

“Lo que sabemos en mayo podría cambiar el próximo mes”, dice Wilkerson.

Un estudiante también puede cambiar de opinión sobre dónde o cuándo asistir a la universidad. Entre los que reportan haber cambiado sus planes, muchos están interesados en tomar un año sabático o en posponer la inscripción por un semestre, según la encuesta de Art & Science.

Sin embargo, es posible que las universidades no acepten un año sabático, especialmente si reciben muchas solicitudes de ese tipo. Y a menos que haya un plan claro para el año sabático, aplazarlo podría no ser la mejor opción, dice Carol Doherty, consultora universitaria independiente de Marietta, Georgia.

“Si has decidido que una universidad es la más adecuada desde el punto de vista académico y financiero, el riesgo es que te arrepientas si no asistes”, dice Doherty.

Por supuesto, las finanzas y los objetivos de cada familia son diferentes. Para algunos, sus prioridades los llevan a buscar universidades estatales y centros educativos comunitarios más cercanos a sus hogares.

Prakriti Shukla, de 17 años, estudiante de preparatoria en Seattle, había estado considerando universidades con programas de premedicina en la costa este, como la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Columbia. Pero la pandemia la ha llevado a concentrarse en centros educativos cercanos.

“Estoy menos segura de irme al otro lado del país; si algo sucede, quiero estar más cerca de la familia”, dice Shukla, quien agrega que viajar ida y vuelta de costa a costa también es costoso.

Sus principales opciones ahora son los centros educativos en la costa oeste, incluyendo la Universidad de Washington. También ayuda que la colegiatura estatal en la universidad sea de $11,000 frente a $55,000 en Johns Hopkins.

“La diferencia en el costo es enorme y no quiero terminar la universidad ahogada en deudas”, dice Shukla. “La idea de pagar la facultad de medicina ya es lo suficientemente aterradora”.

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