Cómo salvar las ganancias en un negocio de fitness

En Estados Unidos, antes de la pandemia había unos 62.4 millones de personas inscritas en clubes de salud

Cómo salvar las ganancias en un negocio de fitness
Algunos empresarios buscan que el fitness al aire libre sirva para salvar el negocio.
Foto: Pixabay

Mientras la mayoría de los establecimientos de ejercicio permanecen cerrados por el coronavirus, las alternativas para no dejar morir este negocio han comenzado a surgir. Se trata de los negocios de fitness al aire libre que incluso los usuarios van aceptando con buena fe.

En Estados Unidos, antes de la pandemia había unos 62.4 millones de personas inscritas en clubes de salud. Llegó el coronavirus y todos tuvieron que cerrar, dejando en la incertidumbre a los empresarios e instructores que a diario trabajaban por la condición física de sus clientes.

Pero para salir de las estadísticas negativas, algunos negocios están sacando a la calle las clases y a sus clientes. Y es que a pesar de que se han mantenido algunas clases en línea, otros dueños de gimnasios han decidido dar sus servicios en parques, estacionamientos o sitios abiertos para mayor seguridad.

En Filadelfia, un grupo de ocho personas realiza ejercicio con accesorios sencillos en la azotea del Firehouse Fitness Studio todos los días a las siete de la noche, reportó CNBC. Esta nueva oportunidad también sirve para impulsar las clases que ya se habían impartido al exterior desde hace tiempo sin tanto éxito, como la yoga.

Otro ejemplo es el de Lauren Owen, en St. Clair Shores, Michigan, quien cansada de dar clases por zoom, aceptó trabajar como instructora de fitness en el estacionamiento de la tienda Shores Nutrition, una tienda especializada en tés bajos en calorías y batidos de proteínas que toman después de los entrenamientos. La clase cuesta $20 dólares con té y malteada incluidos.

Además de las nuevas asociaciones y acuerdos, los estudios de fitness están encontrando ayuda en otros lugares. Se han abierto páginas de recaudación de fondos para las instalaciones de entrenamiento en todo el país para ayudar a mantenerlas a flote.

Los propietarios de gimnasios esperan recuperarse de la crisis a través de distintas alternativas, y esta podría no ser la primera ni la única, pues saben que cuando la normalidad vuelva en un futuro no tan cercano, tal vez más de la mitad de los estadounidenses no puedan regresar.