¿Consideraste al empleado correcto para la posición correcta?

El Cociente Emocional (EQ) o inteligencia emocional es tan importante como el Cociente de Inteligencia (IQ)

¿Consideraste al empleado correcto para la posición correcta?
IQ es el Cociente de Inteligencia. EQ es el Cociente Emocional.
Foto: Shutterstock

Hasta hace unos años, muchas organizaciones crearon espacios físicos para atraer talento nuevo. Hoy en día, la oficina física es menos importante, y en cambio cosas como flexibilidad, seguridad profesional, desarrollo profesional y un buen ambiente laboral es más valioso que nunca.

Por supuesto, la otra cara de esa contratación es qué trae el contratado. Desafortunadamente, evaluar el talento basado en su “IQ” (Cociente de Inteligencia) es sólo la mitad de la batalla. El cociente emocional, “EQ” -o “soft skills”, como desafortunadamente en ocasiones le llaman- se ha convertido en destreza imprescindible.

¿Por qué la inteligencia emocional?

Puede que no sea un concepto nuevo, sin embargo, ha sido uno descuidado y minimizado por muchos – y que luego de medir su impacto a través del tiempo junto a los cambios en el trabajo de cara al futuro, la necesidad de practicarlos es más imprescindible que nunca.

Según Psychology Today, “la Inteligencia Emocional es la capacidad de identificar y manejar las propias emociones, así como las emociones de los demás”.

Psychology Today también indica que está respaldado por tres habilidades principales: la conciencia emocional; la capacidad de aprovechar esas emociones y aplicarlas a tareas como la resolución de problemas; y la capacidad de manejar las emociones.

Un estudio relacionado con el impacto de la inteligencia emocional concluye que:

· Los empleados tienen un 400% más de probabilidades de permanecer en una empresa si tienen un jefe con alto EQ.
· El 90% de los que practican inteligencia emocional tiene mayor rendimiento.
· Cuando se practica inteligencia emocional se reduce el mal manejo de tiempo en un 50%.

Ponemos tanto valor a la capacidad técnica de hacer un trabajo que olvidamos que la capacidad de comunicarse, escuchar, ser flexible y adaptarse son en realidad esenciales.

Cualidades de éxito

Cuando miro a mis clientes y tomo en consideración su éxito profesional individual y organizacional, valido que todos tienen en común las siguientes cualidades:

· Escuchan, observan, leen lo que ocurre a su alrededor.
· Se comunican asertivamente, NO agresivamente.
· Saludan, sonríen y dicen “buenos días”.
· Brindan retroalimentación constructiva.
· Leen y reaccionan a la comunicación no verbal de la otra persona, teniendo la capacidad de ver a otros, no solo a sí mismo.
· Saben cuándo pausar, detenerse e incluso retirarse de una situación.
· Aprovecha la empatía para impulsar mejores resultados y mayor eficiencia.

Preguntas para identificar la inteligencia emocional

Al reclutar personas, no necesitamos hacerle evaluaciones de personalidad para conocer su inteligencia emocional. Como primer paso, podemos identificar cómo son capaces de involucrarse y responder preguntas difíciles diseñadas para validar la inteligencia emocional. ¿Preguntas posibles?:

1. Pregunta estándar: Dame algunos ejemplos de proyectos que has realizado y los resultados.
Pregunta que integra inteligencia emocional: Si eres responsable de una presentación, el contenido está listo, has practicado el material y durante la presentación tu cliente está distraído leyendo sus correos electrónicos. ¿Qué harías?

2. Pregunta estándar: Cuéntame sobre tus experiencias laborales previas.
Pregunta que integra inteligencia emocional: Cuéntame sobre momentos claves en los cuáles te percataste de una nueva habilidad que desarrollaste, cuando lograste establecer una excelente relación con un cliente o colega y cuando sentiste que un trabajo asignado era imposible de manejar y cómo lo resolviste.

3. Pregunta estándar: Cuéntame sobre un proyecto del que sientes gran orgullo.
Pregunta que integra inteligencia emocional: Cuéntame sobre un momento en el que necesitabas influenciar a un colega o a un grupo para asegurar un resultado positivo. ¿Qué hiciste? ¿Por qué decidiste que esa era la solución correcta?

Hay mil preguntas con las cuales podemos evocar respuestas que brindan mayor claridad sobre la actitud y conducta de una persona. Sobre todo, en estos tiempos de vida virtual en los que nos hemos visto obligados a adoptar nuevas formas de evaluar la inteligencia emocional.

Elementos que podemos observar

¿Prefiere la pantalla prendida o apagada? ¿Se esforzó para tener la mejor luz y el mejor “background”? ¿Están manteniendo el contacto visual en la pantalla? ¿Se “inclinan” durante la conversación para acercarse más a la pantalla? Por supuesto, son elementos pequeños, sin embargo, proyectan la capacidad de adaptarse a nuevas formas de trabajar y construir relaciones en plataformas virtuales.

Y claro, cuando ya tenemos a la persona correcta en el trabajo correcto, viene la parte más importante. ¿Cómo nosotros cultivamos y patrocinamos la inteligencia emocional de la persona? ¿Cómo nos aseguramos de que no la pierda?

No hay que ser un científico para saber que más que nunca estas destrezas profesionales son vitales para asegurar ventaja competitiva en servicio, eficiencia, y efectividad. Podemos tener el mejor producto del mundo, sin embargo, si quien lo vende, lo mercadea, lo atiende, lo maneja es un suero de brea, nuestra posibilidad de éxito será mínima.