El 17% de los restaurantes de Estados Unidos han cerrado por el coronavirus

Siete estados han prohibido las comidas en interiores en todo su territorio y otras entidades han implementado límites regionales o en algunos condados, como lo hicieron California y Colorado

Propietarios y trabajadores de restaurantes se preparan para un crudo invierno.
Propietarios y trabajadores de restaurantes se preparan para un crudo invierno.
Foto: ROBYN BECK/ / Getty Images

Los propietarios de restaurantes y bares de todo el país han sentido los efectos devastadores de la pandemia y están desesperados por encontrar formas de sobrevivir en medio de la recesión económica.

Al 1 de diciembre, al menos el 17% de todos los lugares para comer y beber, es decir, más de 110,000 establecimientos, han cerrado por completo y no están abiertos al público bajo ninguna modalidad, según la Asociación Nacional de Restaurantes, informó Fox Business.

Ahora, siete estados han restablecido el cierre de los restaurantes en interiores, lo que complica aún más su subsistencia a unas semanas del inicio del invierno.

“Durante casi nueve meses, los restaurantes, el segundo empleador del sector privado más grande del país, han estado en caída libre como resultado de los cierres obligatorios y límites de capacidad debido a la pandemia de coronavirus”, dijo Sean Kennedy, vicepresidente ejecutivo de servicios públicos de la Asociación Nacional de Restaurantes. “Los restaurantes fueron los primeros en cerrar en la primavera y será la última en recuperarse por completo”.

Los operadores de restaurantes nunca han enfrentado una interrupción como esta pandemia, según Kennedy, pero son “un grupo luchador que persigue el sueño americano y las oportunidades que brinda a sus comunidades”.

El estado de Nueva York ordenó el cierre desde la mitad de marzo hasta mediados de junio; desde mediados de junio hasta julio solo hubo comida para llevar; de julio a octubre solo pudieron abrir las mesas al aire libre y, finalmente, en octubre, pudieron operar en interiores al 25 % de ocupación.

Con la reimplementación de las restricciones para comer en interiores a medida que aumentan los casos de COVID-19 en todo el país, los restaurantes ahora tienen incluso menos comensales. Illinois, Kentucky, Michigan, Minnesota, Nuevo México, Oregón y Washington han prohibido las comidas en interiores en todo el estado y otras entidades han implementado límites regionales o en algunos condados, como lo hicieron California y Colorado.

Es posible que Nueva York pronto se una a esta lista. El gobernador Andrew Cuomo advirtió que la “Gran Manzana” podría ordenar la prohibición en unos días si la tasa de hospitalización de la ciudad no se estabiliza.

Kennedy, de la Asociación Nacional de Restaurantes, piensa que existe una impresión infundada de que los restaurantes son parte del problema.

“Podemos ver decenas de miles de bancarrotas adicionales y millones de personas en el desempleo ahora”, dijo Kennedy, quien aún se mantiene optimista de que la recuperación puede ocurrir cuando lleguen las vacunas.

“¿El plan es cerrar los comedores interiores de la ciudad mientras se mantienen abiertos los de estos otros condados? Es difícil entender el razonamiento y sería bueno tener información más detallada del estado sobre cómo han llegado a estas decisiones”, dijo Erin Bellard propietaria de E’s Bar en la ciudad de Nueva York.

Según la información de que dispone como propietaria de un restaurante, no admite las restricciones y está preocupada por el estado de su negocio.

Larvita McFarquhar, propietaria de Havens Garden, un restaurante de Minnesota, tiene una historia similar.

“Como todos los demás, cuando empezaron a hablar sobre COVID estábamos orando, escuchando y aprendiendo sobre este virus”, dijo McFarquhar. “A fines de marzo nos enteramos de que el gobernador Tim Waltz iba a cerrar negocios no esenciales, como nos llamaba, por un período de tiempo desconocido”.

La experiencia de McFarquhar durante la pandemia ha sido una “montaña rusa”.

“He estado involucrada en varias protestas, amenazada con penas de cárcel de hasta un año, multas de hasta $25,000 dólares por cada incidente, acosado, me quitaron la licencia”, dijo. “Pero, en todo esto, he aprendido a defender la palabra de Dios y la Constitución”.