El coronavirus terminó para los ricos, pero no para los sectores más desfavorecidos

Ningún grupo se salvó del impacto inicial de la recesión, pero los ricos, blancos y con educación superior fueron los menos propensos a perder sus trabajos

El coronavirus terminó para los ricos, pero no para los sectores más desfavorecidos
Un grupo de personas posa para The Hamptons Magazine, en julio pasado.
Foto: Mark Sagliocco/ / Getty Images

La crisis económica desatada por la pandemia de coronavirus puede haber terminado para algunos sectores de estadounidenses, principalmente los ricos y blancos, pero persiste en muchos rincones del país.

Ningún grupo se salvó del impacto inicial de la recesión, que llevó el desempleo a niveles nunca antes vistos desde la Gran Depresión. Pero los ricos, blancos y con educación superior fueron los menos propensos a perder sus trabajos. Y aquellos que lo perdieron se han recuperado en gran medida.

Mientras tanto, el mercado de valores y el sector inmobiliario se han disparado, lo que ha aumentado aún más su riqueza. El estímulo financiero también les ayudó a hacer crecer sus ahorros más fácilmente que a otros, escribió el periodista Greg Iacurci, en el portal CNBC.

La incipiente recuperación enmascara un dolor profundo y continuo para otros grupos, como la comunidad afroamericana, las personas de bajos ingresos, las mujeres y los trabajadores con menos educación, quienes enfrentan mayores dificultades, como la inseguridad alimentaria y problemas para pagar el alquiler.

Si bien ellos también se han recuperado un poco, el ritmo de ese progreso se ha estancado al mismo tiempo que las medidas de ayuda financiera han terminado, dice John Friedman, profesor de economía en la Universidad de Brown.

“La historia de la recesión para las personas de bajos y altos ingresos es muy diferente. Desde una perspectiva económica, las familias de altos ingresos en general están bien”, señala.

La dinámica ha llevado a algunos economistas a llamar a esto una recuperación “en forma de K” debido a su naturaleza divergente.

Sectores como el ocio y la hospitalidad, que recibieron el mayor golpe durante la recesión, contratan de manera desproporcionada a mujeres y personas de color y tienden a pagar salarios más bajos, según Wendy Edelberg, directora del Proyecto Hamilton, una rama de política económica de Brookings Institution, un think tank.

La tasa de desempleo, una medida tradicional ante las dificultades financieras, entre los asiáticos y los afroamericanos alcanzó su punto máximo en casi el 15% y el 17%, respectivamente, en abril, mientras que la desocupación entre los latinos se disparó a casi el 19%, lo que significa que aproximadamente 1 de cada 5 adultos que quería un trabajo no lo obtuvo.

La tasa fue más baja para los blancos, un poco más del 14%, que sigue siendo alta para los estándares históricos. Pero son el único grupo racial o étnico que ha bajado del 10% desde entonces.

También se han observado tendencias laborales similares según la educación y el nivel de ingresos.

El desempleo alcanzó un máximo del 21% en abril para aquellos sin un certificado de escuela secundaria, aproximadamente tres veces la tasa de la gente con educación universitaria, según la Oficina de Estadísticas Laborales. Los primeros todavía están desempleados a una tasa más del doble que los que tienen una licenciatura.

Además, el tercio superior de los asalariados, los que ganan al menos $60,000 dólares al año, recuperaron completamente sus trabajos a mediados de junio, según un análisis de Opportunity Insights con los datos del Departamento de Trabajo.

En comparación, el empleo entre las personas con ingresos más bajos, que vieron evaporarse más del 35% de sus trabajos a mediados de abril, sigue bajando más del 16% desde principios de año, según el análisis.

La desigualdad es un indicador de todas las recesiones de Estados Unidos, dijo Edelberg. Pero ésta es única en el sentido de que los activos financieros se recuperaron rápidamente o permanecieron intacto, lo que mantuvo intacta la riqueza de los ricos, dijo.

Los estadounidenses blancos, con educación universitaria y ricos poseen una gran mayoría de acciones y bienes raíces, según datos de la Reserva Federal. El 10% más rico de los estadounidenses, por ejemplo, poseía el 87% de los $22 billones de dólares en acciones corporativas y acciones de fondos mutuos al final del primer trimestre, según la Fed. La proporción fue aún mayor para los blancos, al analizar los grupos raciales.

″El mercado de valores es una de las razones más claras por las que la gente está viendo una recuperación en forma de ‘K’ . Muchas personas adineradas que no experimentaron la pérdida de su trabajo, no han percibido las dificultades financieras que otros millones de personas”.

El índice bursátil S&P 500 se desplomó un 34% desde su máximo de mediados de febrero hasta su mínimo el 23 de marzo, la caída más rápida de su historia. Cinco meses después, esas pérdidas se borraron por completo. Las acciones subieron alrededor de un 3% este año hasta el cierre del mercado del viernes, impulsadas por el optimismo de los inversionistas de que el país encontrará una vacuna o algún tratamiento contra el COVID-19, dice Howard Silverblatt, analista senior de S&P Dow Jones Index.

En comparación, las acciones tardaron más de cuatro años en recuperarse después de tocar sus mínimos durante las dos últimas recesiones, según S&P Dow Jones Indices.

Los propietarios de casas también vieron un aumento del 8.5% en los precios de la vivienda en julio, en comparación con el mismo período del año pasado, según la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios. Los precios subieron en todas las regiones del país, dijo la asociación. Fue la primera vez que el precio medio de una vivienda a nivel nacional superó los $ 300,000 dólares.

El mismo grupo poblacional que posee activos financieros tuvo más probabilidades de ahorrar sus cheques de estímulo (hasta $1,200 dólares) otorgados por la Ley CARES en marzo, según la Oficina de Estadísticas Laborales, mientras que otros utilizaron esta ayuda para solventar sus gastos diarios o para pagar deudas.

“Lo que se ha visto en todo el país es que el color de piel desempeña un papel importante términos de cómo le va a alguien durante esta pandemia y crisis económica”, dijo Richard Besser, presidente y director ejecutivo de Robert Fundación Wood Johnson.

Poco más de un tercio de los hogares blancos y asiático-estadounidenses informaron haber experimentado problemas financieros graves desde el comienzo de la pandemia, en comparación con el 55% de los hogares nativos americanos, el 60% de los negros y el 72% de los hogares latinos, según una encuesta conjunta publicada el miércoles por la Fundación, NPR y la Escuela de Salud Pública de Harvard.

La ayuda federal de $600 dólares por semana a los beneficios de desempleo que había apuntalado los ingresos y gastos de los hogares en los primeros meses de la pandemia caducó a fines de julio. La administración Trump proporcionará hasta seis semanas de pagos de $300 dólares a través de un nuevo programa para complementar los beneficios por desempleo, pero ha tardado en llegar y no estará disponible para cientos de miles de trabajadores.