El desafío de los restaurantes ante la reapertura en Nueva York

Muchos lugares tuvieron que adaptar sus locales a los nuevos protocolos y medidas de sana distancia, entre otros cambios

El desafío de los restaurantes ante la reapertura en Nueva York
Las aceras de Nueva York comenzaron a llenarse de comensales.
Foto: Dimitrios Kambouris / Getty Images

Tras meses de cuarentena por la pandemia de COVID-19, muchos restaurantes de Nueva York retomaron su actividad este lunes.

Al entrar en la fase 2 de la reapertura económica, regresaron las comidas al aire libre, aunque con las precauciones pertinentes. Muchos restaurantes de la ciudad han visto la posibilidad de aumentar un poco sus ingresos y han agregado mesas en las estrechas aceras de la ciudad.

Los cinco distritos de Nueva York tuvieron más muertes y casos de coronavirus que cualquier otra ciudad en el mundo, por eso las autoridades han sido cautas en la reapertura. Cuando se hizo el anuncio de que la ciudad había cumplido con los requisitos para la fase 2, los restauranteros ya habían tomado diversas medidas, como construir divisores de plexiglas y algunos, incluso, sacaron sus mesas a la calle como prueba.

“Es una locura que no nos hayan dado tiempo para prepararnos”, dijo Nate Adler, dueño de Gertie en Williamsburg, al portal Eater New York.

Adler vio caer sus ingresos en un 95 por ciento durante el cambio al modelo de comida para llevar, pero espera recuperarse durante el verano con el concepto de su local.

Sin embargo, hay problemas para mantener la sana distancia en algunas terrazas de Nueva York. Algunos restaurantes son tan estrechos que apenas pueden agregar dos mesas que estén separadas por seis pies dentro de los límites de la tienda. En otros lugares, la acera no es lo suficientemente ancha como para acomodar mesas y dejar pasar a los peatones. Estos son desafíos que los operadores están dispuestos a enfrentar para obtener ingresos adicionales.

“Cualquier número de asientos ayudará”, dice Sean Snyder, gerente general de la cervecería Williamsburg Radegast. Snyder estima que las comidas al aire libre harán que el restaurante vuelva al 25 por ciento de su capacidad de asientos en el interior.

No será lo mismo, dice Wilson Tang dueño del Nom Wah Tea Parlour, pero agregar mesas al aire libre es necesario. Hubo días durante la cuarentena en que el restaurante ganó solo un par de cientos de dólares. “No puede ser peor de lo que ya es”, dice

Antes de la reapertura, contratistas montaban mesas y divisores de madera contrachapada y PVC afuera del exclusivo Cote Korean Steakhouse en el distrito Flatiron el viernes; en otros lugares reutilizaron la madera que compraron a principios de este mes para evitar saqueos durante las protestas por la muerte de George Floyd.

El restaurante italiano Have & Meyer, en Williamsburg, realizó una prueba de su servicio en la acera el pasado fin de semana. Parte del desafío para los reaturantes en Nueva York será cómo bloquear áreas que de otro modo serían lugares de estacionamiento atractivos.

Otros restaurantes, como The Four Horsemen, fueron un poco más cautelosos para a invertir en su espacio al aire libre. “No estábamos seguros de cuánto duraría la fase dos”, dice la gerente general Amanda Spina. “No queríamos hacer el trabajo y planificar sin saber si esto va a durar dos semanas y la fase 3 comienza el 1 de julio”. Por eso decidieron usar las macetas, mesas y sillas que ya tenían para adaptar su espacio.