Por qué al final la gente no ahorra tanto como cree en Amazon Prime Day

Lo más importante para cuidar el dinero es que la emoción no venza a la razón ante este tipo de promociones

Por qué al final la gente no ahorra tanto como cree en Amazon Prime Day
Las compras deben ajustarse a un presupuesto.
Foto: Kevork Djansezian / Getty Images

La ola del Amazon Prime Day 2020 ha llegado y con ella una serie de descuentos que parecen inmejorables y que son el motor de consumo de los clientes; sin embargo, más allá del interés legítimo de buscar alguna buena oferta o comprar algo que en verdad sea de utilidad, las emociones suelen anteponerse al plano racional cuando de compras se trata, más si este contexto ofrece un trato preferencial al pertenecer a un club como lo representa la membresía Prime.

Una de las premisas de las finanzas reza que “nunca se ahorra cuando se gasta”, por lo que bajo esta sentencia, el primer paso para impedir la compra de algo por impulso se centra en que lo que se adquiera responda a dos aspectos: satisfacer una necesidad y que se ajuste a un plan presupuestal en la economía personal o familiar según sea el caso.

De acuerdo a Michelle Singletary, columnista el Washington Post, fechas o promociones como la del Prime Day de Amazon obedecen a una estrategia comercial para que el consumidor piense que de verdad está ahorrando dinero en la compra, ya que las ofertas generan la irracionalidad de la gente y actúa en consecuencia.

Nuestros sesgos inconscientes en la toma de decisiones nos llevan a tomar malas decisiones de gasto, ya sea a través de trampas intencionales puestas por los minoristas o por nuestra propia voluntad“, dice Jeff Kreisler, el coautor de “Dólares y Sentido: Cómo malinterpretamos el dinero y cómo gastar de forma más inteligente”, quien además asegura que el comportamiento ante estos descuentos destapan emociones ligadas a la satisfacción y que provocan que se pierdan de vista los objetivos y presupuestos.

Con base en la opinión de los expertos, la publicación del Post sugiere que el mejor comportamiento es decidir qué compras se necesitan hacer y cuánto dinero se puede gastar, por lo que si las compras exceden el fondo dedicado a este objetivo, la idea es ajustar las compras al recurso y no destinar más dinero para gastarlo.