SNAP puede quitarte los beneficios sin aviso: los errores que debes evitar en EE.UU.

Miles podrían perder SNAP por errores simples. Estas son las 7 reglas clave que debes conocer para conservar tus beneficios en EE.UU.

Programa SNAP en Estados Unidos

Además de perder SNAP, algunas familias quedan sujetas a reglas más estrictas para futuras solicitudes. En ciertos casos, la descalificación puede durar años. Crédito: Shutterstock

Perder los beneficios del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP, por sus siglas en inglés) no siempre ocurre por fraude ni por alguna irregularidad. A veces basta una entrevista perdida, un ingreso no reportado o incluso ganar dinero en un casino para que una familia quede fuera del programa.

Y eso está pasando más seguido de lo que muchos creen.

Mientras el costo de la comida sigue presionando el bolsillo de millones de residentes en Estados Unidos, las reglas del programa SNAP —conocido popularmente como “food stamps”— se han vuelto más estrictas y técnicas. El problema es que muchos beneficiarios no conocen los detalles hasta que reciben una carta informando la suspensión de la ayuda.

No es exageración. En algunos casos, la cancelación puede ser inmediata.

1. Si puedes trabajar, SNAP espera que lo hagas

El programa exige que muchos adultos aptos para trabajar se registren laboralmente y acepten ofertas de empleo razonables.

Negarse a participar en programas de capacitación o rechazar trabajo sin una causa válida puede provocar la pérdida de beneficios. Para muchas familias inmigrantes, este requisito genera confusión porque las reglas cambian según el estado y la situación familiar.

2. Los adultos sin hijos enfrentan límites más duros

Los llamados ABAWD —adultos sanos sin dependientes— tienen restricciones especiales.

Las personas entre 18 y 64 años solo pueden recibir SNAP durante tres meses dentro de un periodo de 36 meses si no cumplen requisitos laborales específicos. Para mantener la ayuda deben trabajar o participar en programas aprobados al menos 20 horas semanales.

Es una de las reglas más severas del sistema.

3. Debes reportar aumentos de ingresos rápidamente

Aquí es donde muchas personas cometen errores sin darse cuenta.

Bajo el sistema de “reporte simplificado”, los hogares están obligados a informar cuando sus ingresos mensuales superan el 130% del nivel federal de pobreza correspondiente al tamaño de su familia.

No hacerlo puede obligar al hogar a devolver dinero al gobierno o incluso perder el beneficio.

Para verificar los límites oficiales, el gobierno mantiene información actualizada en USDA Food and Nutrition Service.

4. Ganar la lotería también puede afectar tu SNAP

Sí, incluso un premio inesperado puede convertirse en un problema.

Si alguien del hogar gana un premio grande en lotería o juegos de azar —aproximadamente desde $4,250 dólares— el caso podría quedar automáticamente descalificado.

Y ese cambio financiero debe reportarse de inmediato.

5. La recertificación no es opcional

Debes de tener claro que el programa SNAP no es permanente.

Cada cierto tiempo, los beneficiarios deben completar entrevistas obligatorias y entregar documentación actualizada para demostrar que siguen siendo elegibles.

Perder la cita o no enviar formularios puede cerrar automáticamente el caso aunque la familia todavía necesite ayuda alimentaria.

6. Ignorar auditorías puede salir caro

Algunos hogares son seleccionados aleatoriamente para auditorías de control de calidad.

Si el beneficiario se niega a colaborar, no entrega documentos o bloquea la verificación con empleadores o arrendadores, el programa puede cancelar los beneficios por falta de cooperación.

Muchos creen que estas revisiones son opcionales. No lo son.

7. Mentir en la solicitud puede traer castigos permanentes

Ocultar ingresos, transferir bienes antes de aplicar o proporcionar información falsa se considera una violación intencional del programa.

Y las consecuencias son duras.

Además de perder SNAP, algunas familias quedan sujetas a reglas más estrictas para futuras solicitudes. En ciertos casos, la descalificación puede durar años.

La realidad es incómoda. El programa sigue siendo un salvavidas para millones de hogares en Estados Unidos, pero también funciona bajo una vigilancia mucho más estricta de lo que la mayoría imagina. Entender las reglas ya no es solamente una recomendación. Para muchas familias, es la diferencia entre llenar el refrigerador o quedarse sin ayuda en el momento más difícil.

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