Trump autoriza tratamiento con plasma para pacientes con coronavirus

El presidente había expresado su frustración por la lentitud en los procesos de aprobar tratamientos para combatir el COVID-19

Trump autoriza tratamiento con plasma para pacientes con coronavirus
Otra polémica medida del presidente Trump.
Foto: JIM WATSON / Getty Images

El presidente Donald Trump anunció este domingo la autorización de emergencia de tratamiento con plasma para tratar a pacientes con COVID-19.

El anuncio llega días después de que funcionarios de la Casa Blanca sugirieran que los retrasos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) para aprobar una vacuna y tratamientos para la enfermedad tenían intenciones políticas y que pretendían frenar la reelección de Trump.

Sin embargo, estas acusaciones de ralentización no están respaldadas en evidencias, fueron un ataque del equipo de Trump a lo que llaman “las cloacas del estado”. El jefe de gabinete del presidente, Mark Meadows, dijo: “Hemos observado a varias personas que no están siendo tan diligentes como deberían”.

Trump emitió durante la víspera del primer día de la Convención Nacional Republicana una orden de emergencia que facilitaría a algunos pacientes obtener el tratamiento, según adelantó la agencia AP.

El plasma sanguíneo de los pacientes que se han recuperado de la enfermedad y que tienen anticuerpos podría beneficiar a otros que luchan contra la enfermedad. Sin embargo, la evidencia no ha concluido hasta ahora si realmente funciona, cuándo se tendría que administrar o qué dosis es necesaria.

En una carta en la que describía la autorización de emergencia, la jefa científica de FDA, Denise Hinton, dijo que el tratamiento anunciado “no se debe considerar un nuevo estándar de atención para el tratamiento de pacientes con COVID-19. En los próximos meses se obtendrán datos adicionales de otros análisis y ensayos clínicos bien controlados en curso”.

Trump criticó el sábado, un día antes del anuncio, una ardua crítica en Twitter al proceso de tratar el virus, que ya ha matado en Estados Unidos a más de 175,000 personas y ha puesto en peligro sus posibilidades de reelección.