5 formas de ayudar a la salud emocional de tus compañeros de trabajo

A diario me encuentro ambientes de trabajo en todos los sectores significativamente afectados por la salud emocional de algunos de sus empleados

5 formas de ayudar a la salud emocional de tus compañeros de trabajo
Los transtornos de ansiedad y las depresiones han aumentado este año.
Foto: Shutterstock

En días recientes mientras facilitaba un adiestramiento de “primeros auxilios psicológicos”, uno de los participantes indicó que entendía que la gente que se siente triste o ansiosa simplemente necesita olvidar sus pesares, comerse un litro de helado de mantecado y olvidarse del asunto – no afectar los procesos o el funcionamiento de la organización.

De seguro todos conocemos a un espécimen así – que todavía no se da cuenta de que cuando la salud emocional es frágil se afectan los servicios, el rendimiento y la integración. Vestida de empatía y compasión por su ignorancia o arrogancia (siempre hay que dar el beneficio de la oportunidad), le tuve que brindar la mala noticia que su sugerencia no es factible.

La fragilidad emocional es real y hay que atenderla pues impacta el ambiente laboral significativamente, creando fricciones, bajo rendimiento y en ocasiones, servicio al cliente horroroso. La prevalencia de los síntomas de un trastorno de ansiedad fue tres veces mayor y los síntomas de depresión fueron cuatro veces más altos en junio de 2020 comparado con el 2019, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

¿Qué recomendación puedes brindar a tus colegas en el ambiente laboral?

1. Promover la calma

Desarrollando una narrativa positiva, evitar tensiones innecesarias y realizar actividades relajantes tan sencillas como respirar profundo. La respiración ayudará a reducir el estrés y a mantener equilibrio emocional. En intervalos regulares durante el día, o cuando exista sobrecarga de estrés, pausar y diez respiraciones profundas pueden calmar el cerebro.

2. Establecer prioridades

En tiempos tumultuosos, es fácil sentirse abrumado por preocupaciones y temores – muchas veces olvidando tareas, dejándolas a mitad o atendiéndolas de forma mediocre. Crear un sistema que establezca prioridades y el tiempo para completarlas, servirán como un “GPS” que nos ayudarán a llegar al otro lado del bosque.

3. Desarrollar planes prospectivos

Si conocemos que algo o alguien nos causará una emoción negativa, es ideal establecer un plan para manejarlo efectivamente. Una clienta determinó que al interactuar con personas desagradables nunca hace contacto visual. Este plan le ayuda a manejar cómo se siente y no impactarse negativamente.

4. Implementar estrategias de “Reframing”

Analizando lo que nos impacta emocionalmente (lo que otros dicen o hacen) y mirarlos con un lente diferente. ¿Quizás el comentario de esa colega no fue malintencionado, sino pura ignorancia? ¿Quizás la dilatación de una petición no es a propósito, sino que la otra persona está bien liada?

5. Crear “time-out” o “meriendas emocionales”

Hacer pausas en momentos de incomodidad permite proyectar lo mejor de nosotros – y no sobre reaccionar. En esa pausa, nos permitimos dilucidar cómo proyectar lo mejor de nosotros y actuar. Nos liberará de muchos dolores de cabeza.

Para apoyar a nuestros colegas más allá de certificarnos en primeros auxilios de salud emocional, podemos comenzar preguntándonos y preguntar, ¿Cómo te sientes? Además, exhortar a reconocer emociones, entender la causa real de éstas, expresar sentimientos sin miedo a que otros emitirán juicio, y regular las emociones, identificando estrategias prácticas que aseguren un manejo positivo de las mismas. Y siempre estar abierto a buscar ayuda de ser necesario.