Récord de jóvenes en EE.UU. regresan a vivir con sus padres: tener empleo ya no alcanza para independizarse
Récord de jóvenes en Estados Unidos vuelven a vivir con sus padres pese a tener empleo
Jóvenes regresan a casa de sus padres. Crédito: Shutterstock
Tener un empleo estable ya no garantiza la independencia económica en Estados Unidos. El fuerte aumento en los precios de las viviendas, los elevados alquileres, las altas tasas hipotecarias y el peso de las deudas estudiantiles están provocando que un número récord de adultos jóvenes vuelva a vivir con sus padres.
Un reciente informe de Realtor.com revela que en 2025 alrededor de 25.2 millones de estadounidenses menores de 35 años residen en la casa de sus padres, la cifra más alta registrada y superior incluso a la observada durante la pandemia de COVID-19. En términos prácticos, esto significa que casi uno de cada tres jóvenes adultos vive nuevamente con su familia.
Lo más llamativo del estudio es que la mayoría de ellos sí trabaja.
Siete de cada diez jóvenes que viven con sus padres tienen empleo
Uno de los principales hallazgos del reporte es que el problema ya no está relacionado únicamente con el desempleo.
Según la economista senior de Realtor.com, Hannah Jones, aproximadamente el 70% de las personas de entre 25 y 34 años que viven con sus padres cuentan con un trabajo. En el grupo de 25 a 29 años la tasa de empleo alcanza el 71%, mientras que entre quienes tienen entre 30 y 34 años llega al 68%.
Esto rompe con la idea de que quienes permanecen en casa lo hacen porque no encuentran trabajo.
“La realidad es distinta. Muchas personas tienen ingresos estables, pero su salario simplemente no alcanza para afrontar el costo de una vivienda independiente”, explica Jones en el estudio.
El costo de independizarse crece mucho más rápido que los ingresos
El informe señala que el mercado inmobiliario estadounidense atraviesa una profunda crisis de accesibilidad.
Durante 2025:
- El precio medio de una vivienda alcanzó los $430,000 dólares, un incremento del 34.4% respecto de 2019.
- El alquiler promedio llegó a $1,673 dólares mensuales, un aumento del 17.9% en el mismo período.
- Además, Estados Unidos enfrenta un déficit estimado de cuatro millones de viviendas, lo que reduce aún más las opciones disponibles para quienes buscan independizarse.
Como consecuencia, trabajar dejó de ser suficiente para abandonar el hogar familiar.
Las deudas también frenan la independencia
A la presión del mercado inmobiliario se suma otro factor determinante: el endeudamiento.
Los jóvenes concentran buena parte de sus obligaciones financieras en:
- préstamos estudiantiles;
- créditos para automóviles;
- tarjetas de crédito.
Estos pagos mensuales reducen considerablemente el dinero disponible para afrontar un alquiler o una hipoteca.
Jones sostiene que el aumento de la asistencia universitaria durante las últimas dos décadas también ha incrementado el nivel de deuda educativa, limitando el poder adquisitivo de quienes recién comienzan su vida laboral.
Vivir con los padres ya no es una situación temporal
La investigación muestra que esta tendencia se ha intensificado especialmente entre personas cercanas a los 30 años.
En 2025:
- El 20.4% de los adultos de entre 25 y 29 años vivía con sus padres, casi seis puntos porcentuales más que a comienzos de siglo.
- Entre los 30 y 34 años, la cifra alcanzó 12.7%, casi el doble del 7.1% registrado en el año 2000.
Si se comparan estos datos con los patrones de hace 25 años, actualmente existen $4,86 millones de jóvenes más viviendo con sus padres de los que habría habido si la tendencia histórica se hubiera mantenido.
El caso de Karleigh Gaudreau: trabajar no fue suficiente
La experiencia de Karleigh Gaudreau, asesora empresarial y creadora de contenido de 34 años, refleja la realidad de miles de estadounidenses.
Tras terminar su relación de pareja en Carolina del Sur, regresó a vivir con sus padres porque ya no podía afrontar sola el alquiler.
Aunque percibe alrededor de $60,000 dólares anuales, explicó que compartir los gastos era viable mientras convivía con su expareja, pero hacerse cargo de todos los costos por sí sola resultó imposible.
Según contó, para cubrir alquiler, préstamos estudiantiles y la cuota del automóvil considera que sería necesario ganar al menos $85,000 dólares al año.
Gracias al ahorro conseguido al regresar con sus padres, planea mudarse nuevamente a un departamento propio en noviembre.
El sueño de comprar una vivienda se aleja
La dificultad para independizarse también afecta el acceso a la vivienda propia.
Un análisis reciente de LendingTree indica que menos del 40% de los hogares que actualmente alquilan pueden permitirse comprar una vivienda típica para un comprador primerizo.
Para la profesora de bienes raíces Susan Wachter, de la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania, el problema excede el precio de las casas.
“La sociedad necesita responder. La asequibilidad de la vivienda implica mucho más que el valor de compra o las tasas hipotecarias”, afirmó.
Vivir con los padres tampoco significa ahorrar todo el sueldo
El estudio también desmonta otro mito: regresar al hogar familiar no implica necesariamente dejar de tener gastos.
De acuerdo con datos del Pew Research Center, el 72% de los jóvenes que viven con sus padres aporta dinero al hogar.
Entre ellos:
- el 65% ayuda a pagar alimentos, servicios y otros gastos domésticos;
- el 46% contribuye directamente al pago del alquiler o de la hipoteca.
El agente inmobiliario Jim Chamberlin asegura que existe una percepción equivocada sobre esta realidad.
“Muchos creen que vivir con los padres significa ahorrar una fortuna, pero cada vez más hijos adultos colaboran de manera importante con los gastos del hogar”, explica.
Un beneficio también para los padres
En algunos casos, la convivencia intergeneracional también representa un alivio económico para los propietarios.
Los aportes de los hijos ayudan a cubrir impuestos, seguros, mantenimiento y servicios de viviendas cada vez más costosas.
Además, muchos padres que planeaban vender sus casas para mudarse a propiedades más pequeñas han decidido permanecer en ellas debido a que sus hijos continúan viviendo con ellos.
Incluso, algunos compradores ya buscan inmuebles capaces de albergar cómodamente a tres generaciones bajo un mismo techo, una tendencia que, según los especialistas, se ha vuelto mucho más frecuente en los últimos años.
La Generación Z sigue soñando con comprar una casa
Pese al complejo panorama, el interés por convertirse en propietario continúa siendo elevado.
Una encuesta de Realtor.com revela que:
- casi tres de cada cuatro integrantes de la Generación Z ya comenzaron a ahorrar para el pago inicial de una vivienda;
- uno de cada tres consiguió un segundo empleo o una actividad adicional para reunir dinero;
- dos tercios consideran que tener una casa propia sigue siendo una meta fundamental.
Sin embargo, solo el 36% afirma sentirse económicamente preparado para comprar una vivienda.
Una nueva realidad para el mercado inmobiliario
Los especialistas coinciden en que la convivencia entre padres e hijos adultos ya no responde únicamente a una etapa de transición.
Mientras algunos jóvenes utilizan esta estrategia para ahorrar antes de independizarse, un grupo mucho más amplio permanece en el hogar familiar porque sus ingresos no alcanzan para afrontar el costo de vivir por cuenta propia.
El fenómeno refleja un cambio estructural en el mercado inmobiliario estadounidense: tener empleo dejó de ser garantía de independencia y la vivienda accesible se ha convertido en uno de los principales desafíos económicos para toda una generación.
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