Cómo ayudaría a los trabajadores estadounidenses el plan “Made in America”, el programa tributario propuesto por el presidente Biden

La administración Biden reconoce que se deben de aumentar los ingresos fiscales para financiar las prioridades de su gobierno y esto contribuiría a atenuar la desigualdad económica que rige en Estados Unidos

El presidente Biden ha recibido todo tipo de comentarios acerca de su plan fiscal.
El presidente Biden ha recibido todo tipo de comentarios acerca de su plan fiscal.
Foto: Stefani Reynolds / EFE

La propuesta de reforma fiscal del presidente Biden conocida como Made in America, que busca financiar el American Jobs Plan (Plan de infraestructura) durante los próximos ocho años, tiene como objetivo alentar la inversión y la creación de empleo en Estados Unidos, al mismo tiempo que invierte en prioridades que están destinadas a beneficiar a las familias estadounidenses, como la infraestructura y la resiliencia climática.

¿Cómo? Con la creación de un régimen de impuestos corporativos que sea un motor para el crecimiento económico, la cooperación internacional y una sociedad más equitativa.

El actual código de impuestos corporativos contiene incentivos para que las empresas transfieran ganancias al extranjero en lugar de invertir en casa y muchas de las empresas estadounidenses más grandes y rentables enfrentan tasas impositivas más bajas que los estadounidenses comunes.

La ley tributaria de 2017 redujo las tasas impositivas corporativas en los Estados Unidos, lo que resultó en una disminución significativa en la recaudación de impuestos corporativos y hay poca evidencia de un aumento en el crecimiento económico o la inversión corporativa como resultado de esas reducciones. También creó incentivos para que las corporaciones multinacionales transfirieran sus ganancias a jurisdicciones de impuestos más bajos, lo que dejó en desventaja a aquellas corporaciones que principalmente producen y venden a nivel nacional.

Made in America revertiría estas tendencias, porque crearía instrumentos novedosos que rechazan la noción de que la competencia fiscal y la transferencia de beneficios son características inevitables de una economía globalizada debido a la movilidad del capital. El plan eliminaría los sesgos en la ley tributaria actual que favorecen la deslocalización de la actividad económica y pondría fin en gran medida a la transferencia de ganancias corporativas con un impuesto mínimo país por país.

La propuesta también busca reducir las lagunas del código tributario que permiten a las corporaciones reducir o eliminar su responsabilidad, a menudo con transferencia de sus ganancias al extranjero. Eso sería posible al duplicar la tasa mínima global que pagan las empresas multinacionales estadounidenses al 21%. Al poner fin a los incentivos de deslocalización, la administración estima que aportaría alrededor de $700 billones en ingresos federales.

Algunas críticas

Aunque algunas corporaciones han indicado que están dispuestas a pagar más impuestos, la propuesta ha generado críticas de los republicanos y varios grupos empresariales, incluida la Cámara de Comercio y la Mesa Redonda de Negocios, que argumentan que impuestos más altos en última instancia descarrilarían la recuperación de la economía tras la pandemia.

“Un aumento de la tasa impositiva federal de las empresas a 28%, elevaría la tasa impositiva combinada (federal-estatal) de Estados Unidos a 32.34%, lo que la convertiría en la más alta entre todos los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el G-7 y los principales socios comerciales y competidores, incluida China”, dijo la Tax Foundation.

La organización vaticina que elevar la tasa del impuesto de sociedades en 7 puntos porcentuales reduciría la tasa de rendimiento de la inversión empresarial en Estados Unidos y por ende daría lugar a menos inversión, menos productividad, menos puestos de trabajo y menos salarios.

“Estimamos que alzar la tasa impositiva de las empresas a 28% reduciría la producción económica a largo plazo en 0.8%, se eliminarían 159,000 puestos de trabajo y caerían los salarios en 0.7 por ciento”, sentenció.