Efectivas maneras de evitar los “gastos hormiga”

Evita todas esas compras de baja cantidad que tienes en tu rutina habitual y haces casi de forma inconsciente

Efectivas maneras de evitar los “gastos hormiga”
El café es uno de los "gastos hormiga" más populares.
Foto: Kirill Averianov / Pixabay

El gasto hormiga se refiere a todos esos gastos que aparentemente son baratos en tu rutina habitual y que se realizan casi de forma inconsciente. Van desde un café hasta un dulce y para luchar contra ellos se puede tomar algunas medidas. Por ejemplo, sumar los gastos de este tipo que se hacen semanal o mensualmente y luego de conocer la cantidad se puede disminuir un porcentaje y definir el resto, de acuerdo con El Universo.

Si apartamos un valor mensual o semanal para tomar X tazas de café se debe ser riguroso en su cumplimiento y no intercambiar el valor de productos seleccionados. Al final esto se convierte en un mejor control de los gastos hormiga, pero no significa su desaparición.

Una vez que has puesto en práctica la reducción se pueden tomar en cuenta algunos consejos de para comenzar con un ahorro hormiga.

Una idea es usar dinero en efectivo en vez de las tarjetas, ya que de esa manera se puede tener un mayor control y además el no tener mucho dinero se gestiona de mejor manera. Aunque en la situación actual en la que se pide evitar el contacto por el coronavirus, se puede usar la tarjeta llevando un registro de los gastos.

Algo significativo para evitar gastos pequeños es preferir hacer ciertas cosas en casa que en la calle, por ejemplo, comer o tomar un café. Esto no quiere decir que siempre se haga en la casa, sino hacerlo lo más que puedas.

Conectado a esto último está que toda persona puede permitirse ciertos caprichos, pero puede programarlos. En este aspecto se debe evitar aumentar los gastos tras los días de pago de su trabajo, especialmente porque los días previos la gente está más corta de fondos y cuando recibe su sueldo tiende a gastar de más.

Ahorrar es una de las acciones más importantes para tener recursos cuando sean necesarios. Incluso se puede dividir el ahorro a largo plazo, para comprar o invertir en cosas de alto costo o para ser una fuente de ayuda en momentos imprevistos como una urgencia médica, así como de corto plazo para realizar ciertos objetivos como un viaje o una compra (un teléfono nuevo o un televisor más grande), por ejemplo.