Estados Unidos tiene actualmente la calidad de vida en un ‘país en desarrollo’: Social Progress Index 2020

Los datos del último índice son anteriores al COVID-19, que ha tenido un impacto desproporcionado en el país y podría agravar su posición en el ránking

Estados Unidos tiene actualmente la calidad de vida en un ‘país en desarrollo’: Social Progress Index 2020
Una mujer se lleva provisiones de un banco de alimentos en Brooklyn, Nueva York.
Foto: Spencer Platt / Getty Images

Estados Unidos es uno de los pocos países del mundo que está retrocediendo en su nivel bienestar. De acuerdo con el Índice de Progreso Social (Social Progress Index) más reciente, de los163 países evaluados en todo el mundo, Estados Unidos, Brasil y Hungría son los únicos en los que las personas viven peor que cuando se comenzó a publicar el índice, en 2011. Las caídas en Brasil y Hungría fueron menores que las de Estados Unidos.

“Los datos pintan una imagen alarmante del estado de nuestra nación y esperamos que sea un llamado a la acción”, le dijo Michael Porter, profesor de la Escuela de Negocios de Harvard y presidente del panel asesor del Índice de Progreso Social, el columnista Nicholas Kristof, de The New York Times. “Es como si fuéramos un país en desarrollo”.

El índice, inspirado en la investigación de economistas ganadores del Nobel, recopila 50 métricas de bienestar (nutrición, seguridad, libertad, medio ambiente, salud, educación y más) para medir la calidad de vida. Noruega ocupa el primer lugar en la edición de 2020, seguido de Dinamarca, Finlandia y Nueva Zelanda. Sudán del Sur está al final, con Chad, República Centroafricana y Eritrea justo detrás.

Estados Unidos, a pesar de su inmensa riqueza, poder militar e influencia cultural, ocupa el puesto 28, después de que en 2011 se ubicaba en el sitio 19. El índice ahora coloca a Estados Unidos detrás de países significativamente más pobres, incluidos Estonia, República Checa, Chipre y Grecia.

“Ya no somos el país que nos gusta pensar que somos”, dijo Porter.

Estados Unidos ocupa el primer lugar en el mundo por la calidad de sus universidades, pero un alarmante número 91 en acceso a educación básica de calidad. La Unión Americana es líder mundial en tecnología médica, pero el número 97 en acceso a atención médica de calidad.

Desplome alarmante

El Índice de Progreso Social encuentra que los estadounidenses tienen estadísticas de salud similares a las de Chile, Jordania y Albania, mientras que los niños en los Estados Unidos reciben una educación aproximadamente a la par de la que reciben los niños en Uzbekistán y Mongolia. La mayoría de los países tienen tasas de homicidio más bajas y la mayoría de los demás países avanzados tienen tasas de mortalidad por accidentes de tránsito más bajas y mejores servicios de saneamiento y acceso a Internet.

Estados Unidos tiene altos niveles de matrimonio precoz (la mayoría de los estados aún permiten el matrimonio infantil en algunas circunstancias) y está rezagado en la distribución del poder político por igual entre todos los ciudadanos. Además, ocupa el vergonzoso número 100 en discriminación contra las minorías.

Los datos del último índice son anteriores al COVID-19, que ha tenido un impacto desproporcionado en Estados Unidos y parece probable que exacerbe la caída en el ránking. Un nuevo estudio sugiere que los síntomas de la depresión se han triplicado en el país desde que comenzó la pandemia y la mala salud mental está asociada con otros factores de riesgo para el bienestar.

Michael Green, CEO del grupo que emite el Índice de Progreso Social, señala que el coronavirus afectará la salud, la longevidad y la educación, con un impacto particularmente grande tanto en Estados Unidos como en Brasil. La equidad y la inclusividad medidas por el índice parecen ayudar a proteger a las sociedades del virus, dijo.

“Las sociedades que son inclusivas, tolerantes y mejor educadas están mejor capacitadas para manejar la pandemia”, dijo Green.

El declive de Estados Unidos en la última década en este índice, más que en cualquier otro país del mundo, es un recordatorio de que los estadounidenses enfrentan problemas estructurales anteriores al presidente Trump y que se agravaron bajo el fallido liderazgo de ambos partidos. Trump es un síntoma de este malestar mayor y también una causa de su aceleración.

David G. Blanchflower, un economista de Dartmouth, tiene una nueva investigación que muestra que la proporción de estadounidenses que informan que día a día empeora su salud mental se ha duplicado en 25 años.

“El aumento de la angustia y la desesperación son en gran parte un fenómeno estadounidense que no se observa en otros países avanzados”, le dijo Blanchflower a Kristof.

Por eso, el analista compara a las elecciones presidencial del 3 de noviembre con las de 1932.

“Ese fue el año en que los votantes estadounidenses rechazaron de manera decisiva la pasividad de Herbert Hoover y le dieron a Franklin Roosevelt un mandato electoral, incluido un Senado invertido, que sentó las bases para el New Deal y la clase media moderna. Pero primero debemos reconocer la realidad de que vamos por el camino equivocado”, sentencia Kristof.

“A los estadounidenses nos gusta decir ‘¡Somos el número 1!’ Pero los nuevos datos sugieren que deberíamos gritar: ‘¡Somos el número 28! ¡Y cayendo!’ Despertemos, porque ya no somos el país que pensamos que somos”, concluyó lapidario el periodista.