Costos universitarios aumentan: ¿cuánto paga una familia promedio?

El costo de estudiar en Estados Unidos sigue aumentando y las familias enfrentan mayores gastos para pagar la universidad

La situación de los préstamos estudiantiles.

La situación de los préstamos estudiantiles. Crédito: Shutterstock

Estudiar una carrera universitaria en Estados Unidos se ha vuelto cada vez más caro y las familias están sintiendo el golpe directamente en sus bolsillos. Un nuevo informe revela que el gasto promedio para pagar la universidad aumentó con fuerza durante el último ciclo escolar, incluso por encima de la inflación.

De acuerdo con el estudio “Cómo Estados Unidos paga la universidad 2026” elaborado por Sallie Mae e Ipsos, una familia estadounidense gastó en promedio $34,019 dólares durante el año académico 2025-26.

La cifra representa un incremento de 10% frente a los $30,837 dólares registrados un año antes.

¿Cuánto cuesta realmente estudiar en Estados Unidos?

El aumento del gasto familiar ocurre mientras las universidades también elevan sus precios publicados.

Datos del College Board muestran que durante el ciclo 2025-26 la matrícula y las cuotas promedio subieron 4% en las universidades privadas sin fines de lucro de cuatro años, hasta alcanzar alrededor de $45,000 dólares.

En las universidades públicas de cuatro años, el incremento fue menor para los estudiantes residentes del estado. El costo promedio de matrícula y cuotas aumentó 2.9%, hasta unos $11,950 dólares.

Pero esas cantidades no cuentan toda la historia.

El precio que aparece en el catálogo de una universidad no necesariamente es lo que termina pagando una familia. Las becas, descuentos y diferentes tipos de ayuda financiera pueden reducir de manera considerable la cantidad final.

De hecho, cerca de la mitad de las familias consultadas aseguró haber pagado menos que el precio de lista.

Algunas universidades ya superan los $100,000 dólares

El costo de estudiar en una universidad estadounidense también puede dispararse cuando se suman matrícula, cuotas y gastos de manutención.

Para el otoño de 2026, 15 universidades tendrán un costo publicado superior a los 100,000 dólares, de acuerdo con The Princeton Review.

Rob Franek, editor en jefe de la organización, consideró que la existencia de instituciones que ya superan esa barrera es una señal del fuerte incremento que ha experimentado el precio de la educación superior.

Y las familias lo están notando. En una encuesta de The Princeton Review de 2026, el “shock por el alto costo” apareció como la principal fuente de estrés entre estudiantes y padres durante el proceso de admisión.

¿La universidad sigue siendo una buena inversión?

A pesar de los precios, la percepción de las familias no es completamente negativa.

El estudio de Sallie Mae e Ipsos encontró que más de 70% de los encuestados considera que la educación y la experiencia universitaria tienen un precio razonable o incluso representan una buena oportunidad.

Rick Castellano, vicepresidente de comunicaciones corporativas de Sallie Mae, señaló que la mayoría de las familias todavía considera que estudiar una carrera universitaria es una inversión que vale la pena.

Sin embargo, eso no significa que el precio haya dejado de ser importante.

Las familias suelen tener una lista de prioridades muy diferente a la que podría suponerse. Aunque muchos jóvenes aspiran a entrar a la universidad más prestigiosa que los acepte, el costo y la ubicación terminan teniendo mucho más peso al momento de tomar una decisión.

Estas son las razones por las que las familias eligen una universidad

El estudio de Sallie Mae e Ipsos preguntó a estudiantes y padres cuáles fueron los principales motivos para elegir la universidad a la que finalmente asistieron. Los participantes podían seleccionar más de una respuesta.

Los resultados fueron:

  1. Costo accesible: 40%
  2. Cercanía al hogar: 39%
  3. Ser una universidad pública estatal: 39%
  4. Contar con un programa o carrera específica: 38%
  5. Becas y otras ayudas económicas: 36%
  6. Ambiente del campus: 33%
  7. Tener amigos en la universidad: 22%
  8. Vida social: 20%
  9. Clases en línea o híbridas: 16%
  10. Prestigio: 13%

Los datos muestran que el prestigio ocupa un lugar bastante más bajo que el precio, la distancia y las posibilidades de recibir apoyo financiero.

Casi la mitad de las familias recurre a préstamos

El aumento de los costos también está obligando a muchas familias a buscar otras formas de financiar la educación.

Casi la mitad de las familias encuestadas afirmó haber pedido dinero prestado para pagar la universidad.

La deuda estudiantil se ha convertido en una de las principales preocupaciones financieras para las familias en Estados Unidos. De acuerdo con datos del College Board, la deuda federal pendiente pasó de $800 mil millones de dólares en 2007 a $1.9 billones de dólares en 2020, después de ajustar las cifras por inflación.

Sin embargo, el monto comenzó a bajar posteriormente y llegó a $1.7 billones de dólares en 2025, también en términos ajustados por inflación.

El saldo promedio de los préstamos siguió una trayectoria similar. Pasó de $28,300 dólares en 2007 a $45,100 dólares en 2020, antes de disminuir a $39,100 dólares en 2025.

Los estudiantes están pidiendo menos préstamos

Jennifer Ma, directora ejecutiva de investigación de políticas del College Board, explicó que una de las razones detrás de la reducción reciente de la deuda es que los estudiantes de licenciatura están recurriendo menos a los préstamos.

Los límites establecidos para los préstamos federales de estudiantes de pregrado han permanecido durante años sin grandes aumentos, lo que limita cuánto pueden pedir prestado los alumnos.

Al mismo tiempo, las universidades han incrementado las becas y otras ayudas para sus estudiantes.

Trump limita algunos préstamos para posgrados

La política de financiamiento universitario también está atravesando cambios.

El gobierno de Donald Trump ha impulsado límites para lo que considera niveles excesivos de préstamos estudiantiles destinados a determinados programas de posgrado.

La intención de la medida es presionar a las universidades para que reduzcan sus costos. Sin embargo, sus críticos advierten que limitar los préstamos federales podría llevar a algunos estudiantes a buscar financiamiento privado, que puede representar una alternativa más costosa o con condiciones diferentes.

En la encuesta de Sallie Mae e Ipsos, dos de cada tres familias dijeron estar a favor de establecer límites a los préstamos estudiantiles federales.

Además, más de la mitad de los participantes consideró que la posibilidad de obtener préstamos federales sin límites ha contribuido al aumento de los precios universitarios.

La deuda ya es una de las principales preocupaciones

El problema financiero también está cambiando la forma en que estudiantes y padres enfrentan el proceso de elegir una universidad.

En la encuesta de The Princeton Review de 2026, 35% de los participantes señaló que su principal preocupación era terminar endeudado para poder pagar los estudios.

La cifra contrasta fuertemente con la registrada hace más de dos décadas.

Cuando The Princeton Review hizo esta misma pregunta por primera vez, hace 23 años, apenas 6% de los encuestados identificó la deuda como su mayor preocupación.

Para Franek, el salto de 6% a 35% refleja hasta qué punto la capacidad de pagar la universidad se ha convertido en uno de los temas centrales al momento de decidir dónde estudiar.

El precio pesa cada vez más en la decisión

Los datos dejan una fotografía clara del panorama universitario estadounidense: las familias están gastando más, pero también están tomando decisiones cada vez más condicionadas por el precio.

Aunque algunas universidades pueden superar los $100,000 dólares anuales en costos publicados, las ayudas financieras hacen que una parte importante de los estudiantes termine pagando menos.

Aun así, el aumento del gasto familiar a $34,019 dólares en promedio muestra que financiar una carrera universitaria continúa siendo uno de los grandes desafíos económicos para los hogares estadounidenses.

Y mientras las universidades, el gobierno y las familias buscan distintas maneras de contener el problema, el costo sigue siendo uno de los factores decisivos al momento de elegir dónde estudiar.

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