“Lost on the frontline” documenta que más de 3,600 profesionales de la salud han muerto por COVID-19 desde el inicio de la pandemia

La investigación trata de darle un rostro humano a la desgracia de los profesionales de salud durante la pandemia y llenar los huecos que han dejado las cifras oficiales

“Lost on the frontline” documenta que más de 3,600 profesionales de la salud han muerto por COVID-19 desde el inicio de la pandemia
Héroes y heroínas. Más de 3,600 profesionales de la salud han muerto en Estados Unidos desde el inicio de la pandemia.
Foto: Justin Sullivan / Getty Images

Los dramáticos números que ha dejado la pandemia en Estados Unidos no tienen que ver sólo con el tema económico. El estudio denominado “Lost on the frontline”, realizado a lo largo de un año entre The Guardian y Kaiser Health News, reveló que 3,607 trabajadores de la salud murieron a causa del coronavirus en el primer año de la pandemia.

A decir de los investigadores, la realización del análisis obedeció a que el gobierno no tenía “un registro completo” de muertes de trabajadores de la salud y el recuento de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) es “probablemente un recuento insuficiente”. Se dice que más de 100 periodistas han trabajado en la investigación.

“Lost on the frontline” reunió una serie de informes de investigación presentados junto con datos gráficos, hallazgos clave y un perfil individual de cada trabajador de la salud que murió y se agregó a su recuento. Se lanzó tras la muerte de Frank Gabrin, el primer médico que murió de COVID-19 en el país.

Gabrin le había enviado un mensaje de texto a un amigo, “No tenga ningún equipo de protección personal (PPE) que no haya sido usado. No se permiten máscaras N95, mis propias gafas, mi propio protector facial “. Esa fue la primera muerte que se registró en “Lost on the frontline”.

Los perfiles individuales de cada trabajador de la salud que falleció están disponibles para ver, algunos con fotos, para dar una mejor idea de quién era cada uno de ellos, lo que le da un toque de “humanidad” a las devastadoras estadísticas.

A mayor escala, sus hallazgos analizan las fallas del sistema de atención médica y los errores políticos a lo largo de la pandemia que, según dice, podrían haber evitado más muertes.

La investigación encontró que dos tercios de los trabajadores de la salud fallecidos eran personas de color y un tercio había nacido fuera de los Estados Unidos. Además, las personas con ocupaciones de atención médica de nivel inferior tuvieron más probabilidades de morir a causa del COVID-19 que los médicos. El análisis vinculó la disparidad en la letalidad del coronavirus basado en estos hallazgos con “profundas desigualdades vinculadas a la raza, el origen étnico y el estado económico en la fuerza laboral de la salud de Estados Unidos”.

Entrevistado durante para el reporte, Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país, calificó al personal médico de primera línea como “verdaderos héroes y heroínas”.

 

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