Netflix se está poniendo más exigente con el uso compartido de cuentas y eso podría ser una mala noticia para tu bolsillo

La plataforma líder en el servicio de contenido vía streaming ha tomado medidas encaminadas a que sus suscriptores dejen de compartir las contraseñas en un momento en el que busca fortalecer sus finanzas

Netflix se está poniendo más exigente con el uso compartido de cuentas y eso podría ser una mala noticia para tu bolsillo
El plan básico de Netflix tiene un precio de $8.99 dólares por un dispositivo.
Foto: John Mark Smith / Pexels

La revolución digital de las plataformas de streaming como Netflix han transformado la generación de contenidos audiovisuales en los Estados Unidos, pasando de ser una alternativa del cine y la televisión tradicionales a la tendencia de una nueva generación de espectadores en apenas una década, lo cual no solo se ha traducido en la forma en la que las audiencias consumen el entretenimiento, también en cómo lo pagan.

Hace apenas una semana, el gigante de los contenidos a la carta anunció que endurecerá sus filtros de ingreso con el propósito de limitar el uso compartido de contraseñas entre sus usuarios, medida que eventualmente obligaría a los consumidores que dividen los gastos para solventar una membresía de Netflix a tener que pagar suscripciones por separado, justo en el momento de mayor competencia entre quienes prestan este tipo de servicios.

Estimaciones realizadas en 2019 daban a conocer que el intercambio de cuentas le costaba a la compañía alrededor de $135 millones de dólares, cifra que podría haberse incrementado cerca del 30% en la medida en que su número de clientes ha aumentado en esa proporción, rebasando los 220 millones de usuarios en todo el mundo, con hasta casi un tercio de sus conexiones bajo sospecha.

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El costo mínimo de la suscripción a Netflix es de $8.99 dólares mensuales por tan solo un dispositivo conectado en su plan básico, cantidad que se incrementa a $13.99 por dos pantallas simultáneas en el paquete estándar y se va hasta $17.99 dólares con cuatro conexiones al mismo tiempo en su oferta premium, en tarifas que fueron ajustadas apenas hace menos de seis meses.

Todavía es prematuro determinar si el disgusto de los consumidores se traducirá en una mayor pérdida de suscriptores que decidan migrar a otras plataformas, en particular si como clientes no perciben un mayor beneficio por lo que están pagando.

Lo que por años fue una práctica tolerada e incluso fomentada por la propia Netflix como una estrategia de negocio que acompañó su meteórico crecimiento, hoy, en los años de consolidación de compañía y la proliferación de otras plataformas, es vista al mismo tiempo como una fuga financiera y una oportunidad de recaudar más ingresos.

Con una férrea competencia entre plataformas de streaming y que le ha generado la pérdida en su catálogo de contenido, Netflix ahora enfrenta el reto de compensar su propuesta de entretenimiento con contenido propio, el cual le implica mayor inversión en sus producciones y por consiguiente un riesgo más alto en el retorno de ingresos ante la posibilidad de que sus contenidos no sean del agrado de los consumidores.