Restaurantes se preparan para enfrentar temporada invernal con limitaciones para operar en interiores

Para extender las comidas al aire libre el mayor tiempo posible, los empresarios restauranteros de todo el país compran calentadores y se preparan para construir carpas
Restaurantes se preparan para enfrentar temporada invernal con limitaciones para operar en interiores
Las bajas temperaturas serán un problema más para los empresarios restauranteros.
Foto: Scott Olson / Getty Images

Una más de la pandemia. Las bajas temperaturas de la temporada invernal representan una amenaza real para la sobrevivencia de los restaurantes en muchas partes de los Estados Unidos.

Los gobiernos estatales y locales continúan limitando la operación en el interior de cafeterías y restaurantes, especialmente en estados como Nueva York y Nueva Jersey que se han visto muy afectados por la pandemia de coronavirus. Incluso estados como Colorado, que tiene menos de 62,000 casos de contagio, todavía no hay luz verde para la apertura total de restaurantes.

Para extender las comidas al aire libre el mayor tiempo posible, los propietarios de restaurantes de todo el país están comprando calentadores y se están preparando para construir carpas. Sin embargo, muchos están de acuerdo en que estas medidas no serán suficientes para el clima que comienza a bajar en noviembre, de acuerdo con una nota firmada por la reportera Daniella Genovese para Fox Business.

“Dos de nuestras tearrazas están cubiertas y tienen calefacción, pero cuando hace un frío brutal, los calentadores no sirven de nada”, dijo Franco Pisani, propietario de Paravicini’s Italian Bistro y Ristorante Di Sopra en Colorado Springs, Colorado.

El Centennial State permite comer en interiores hasta el 50% de su capacidad o menos de 50 personas, lo que sea menor, por lo que Pisani actualmente utiliza tres patios que ahora son una parte de su negocio, debido a que los espacios al aire libre son más solicitados por el temor a los contagios.

Pisani está preparado con calentadores y cubiertas para dos de sus tres patios al aire libre, que espera poder utilizar hasta finales de octubre. Sin embargo, dice que cuando llegue noviembre “no tendrá opción” y se verá obligado a cerrar las terrazas para depender únicamente de las comidas en el interior. Al cerrar los tres patios, Pisani dice que perderá más de 100 lugares.

En Chicago, Barry Sorkin, propietario de Smoque BBQ, comparte temores similares y dice que, aunque su negocio se basa principalmente en pedidos para llevar, su comedor exterior solo puede sostenerse durante un tiempo y no podrá soportar los inviernos “brutales” de Chicago.

“En algún momento, sentarse en la sala de estar con comida para llevar es mejor que temblar en una tienda de campaña”, dijo.

Chicago ha permitido operar a los restaurantes al 25% de la capacidad en interiores, pero Sorkin no prevé reabrir su pequeño comedor interior en el corto plazo. “El distanciamiento social es una pesadilla”, agrega Sorkin. Por ahora, además de su carpa, dijo que planea agregar calentadores a cada mesa “para ver qué tan efectivos son”.

“Intentaremos cualquier cosa. Si podemos encontrar una manera de permanecer abiertos y hacer que sea cómodo para la gente, permaneceremos abiertos”.

Los propietarios de restaurantes en la Gran Manzana están igualmente preocupados, aunque finalmente se les dio luz verde la semana pasada para reabrir en interiores al 25% de su capacidad antes del 30 de septiembre.

“Supongo que cuando llegue noviembre, nadie querrá sentarse afuera, especialmente con el viento en la ciudad de Nueva York”, dijo Salil Mehta, propietario y chef de Laut y Laut Singapura. “No es una gran experiencia. Incluso si sirvo comida gratis, estoy seguro de que nadie querrá sentarse en un clima de -5 ó -10 grados”.

Mehta sigue entusiasmado con la reapertura del comedor interior, incluso con una capacidad tan limitada, y dice que si se siguen los protocolos y “no aprovechamos esta oportunidad”, podría llegar rápidamente al 50, 75% y, eventualmente 100%, de capacidad.

Dicho esto, todavía teme una segunda ola del virus, especialmente cuando las escuelas reabran. Sin embargo, dice que lo mejor que se puede hacer es “darle a los consumidores un entorno seguro en la medida de nuestras posibilidades”.