¿Sigues trabajando después de los 62? Así puede cambiar tu Seguro Social
Si sigues trabajando después de los 62, tus ingresos pueden afectar tu Seguro Social. Conoce los límites de 2026 y cuándo dejan de aplicarse
Trabajador hispano de 62 años. Foto creada con inteligencia artificial. Crédito: leonardo.ai | Cortesía
Llegar a los 62 años ya no significa necesariamente dejar de trabajar. Para muchas personas, especialmente quienes todavía tienen una hipoteca, ayudan económicamente a su familia o simplemente necesitan mantener un ingreso estable, seguir trabajando es parte de la realidad.
Pero hay un detalle que puede pasar desapercibido: si comienzas a cobrar el Seguro Social y continúas trabajando antes de alcanzar tu edad de jubilación plena, tus ingresos pueden afectar temporalmente la cantidad que recibes de la Administración del Seguro Social (SSA).
Y aquí viene lo importante: eso no significa necesariamente que estés perdiendo ese dinero para siempre.
Si cobras Seguro Social antes de tu edad plena, cuidado con tus ingresos
Puedes comenzar a recibir beneficios de jubilación del Seguro Social desde los 62 años. El problema es que hacerlo antes de tu edad de jubilación plena significa aceptar un beneficio mensual reducido. Para quienes cumplen 62 años en 2026, la edad plena de jubilación es 67 años.
Si además sigues trabajando, entra en juego el llamado límite de ingresos del Seguro Social.
En 2026, si estás por debajo de tu edad plena de jubilación durante todo el año, puedes ganar hasta $24,480 dólares sin que se aplique la prueba de ingresos. Si superas esa cantidad, la SSA retiene $1 dólar de beneficios por cada $2 dólares que ganes por encima del límite.
Esto puede sorprenderte si pensabas que comenzar a cobrar a los 62 y continuar trabajando significaba recibir el cheque completo sin importar cuánto ganaras.
¿Qué pasa si alcanzas tu edad de jubilación plena?
Aquí cambia el panorama.
Durante el año en que alcanzas tu edad de jubilación plena, el límite de ingresos es mucho más alto. En 2026 es de $65,160 dólares, y la regla solamente considera los ingresos obtenidos antes del mes en que alcanzas esa edad.
En ese escenario, la SSA retiene $1 dólar por cada $3 dólares que ganes por encima del límite. A partir del mes en que alcanzas tu edad plena de jubilación, ya no existe un límite de ingresos por trabajar.

Dicho de otra manera: si quieres seguir trabajando después de los 67 años, para una persona cuya edad plena es 67, tus ingresos laborales ya no provocarán una retención de tus beneficios del Seguro Social por superar un límite.
El dinero retenido no necesariamente está perdido
Este es uno de los puntos que más conviene aclarar.
Si la SSA retiene parte de tus beneficios porque tus ingresos superaron el límite antes de tu edad plena, no significa simplemente que ese dinero desapareció. Cuando llegas a la edad plena de jubilación, la SSA vuelve a calcular tu beneficio para tomar en cuenta los meses en los que no recibiste beneficios o recibiste menos debido a la prueba de ingresos.
Por eso, hablar de que “trabajar te quita el Seguro Social” sería una simplificación engañosa.
La realidad es más compleja.
Seguir trabajando también podría aumentar tu beneficio
Hay otra razón por la que no deberías asumir que trabajar después de los 62 necesariamente perjudica tu jubilación.
El cálculo del Seguro Social toma en cuenta tus ingresos laborales. Si los nuevos años de trabajo tienen ingresos superiores a alguno de los años utilizados previamente para calcular tu beneficio, esos ingresos pueden sustituir años de menores ingresos y elevar potencialmente tu beneficio.
La propia SSA señala que trabajar después de comenzar a recibir beneficios puede significar un beneficio mayor en el futuro.
Esto resulta especialmente relevante para quienes tuvieron años con ingresos bajos o dejaron temporalmente de trabajar para cuidar a sus hijos o familiares.
¿Y si decides no cobrar todavía?
Aquí aparece una estrategia completamente distinta.
Puedes trabajar después de los 62 sin comenzar todavía a cobrar el Seguro Social. Si esperas hasta después de tu edad plena, tu beneficio mensual puede aumentar por los créditos de jubilación diferida.
Para una persona nacida en 1960 o después, por ejemplo, esperar hasta los 70 años eleva el beneficio hasta 124% del monto correspondiente a la edad plena de jubilación. Después de los 70, ya no aumenta por seguir retrasando la solicitud.

Así que para algunas personas con capacidad económica para seguir trabajando, la decisión no es simplemente “¿me jubilo a los 62?”. La pregunta puede ser mucho más interesante: ¿me conviene trabajar y retrasar mi Seguro Social para recibir un cheque mensual mayor después?
Hay otro efecto que tampoco deberías ignorar: los impuestos
Trabajar y cobrar Seguro Social al mismo tiempo también puede cambiar tu situación fiscal.
El IRS explica que una parte de tus beneficios puede estar sujeta a impuestos dependiendo de tus ingresos totales. Para determinarlo se considera, entre otros factores, la mitad de tus beneficios del Seguro Social más tus otros ingresos.
Por eso, antes de tomar una decisión solamente con base en cuánto recibirías mensualmente del Seguro Social, conviene mirar el panorama completo: salario, beneficio, impuestos y el momento en que solicitas la jubilación.
Puedes revisar directamente las reglas y estimaciones de jubilación en la calculadora y herramientas de jubilación de la SSA y consultar la información fiscal del IRS sobre los beneficios del Seguro Social.
En resumen: si tienes 62 años y sigues trabajando, revisa estas cuatro cosas
- Si ya cobras Seguro Social: tus ingresos pueden provocar una retención antes de tu edad plena.
- Si ganas más del límite de 2026: la SSA puede retener parte de tus beneficios.
- Si alcanzas tu edad plena: desaparece el límite de ingresos laborales.
- Si todavía no solicitas el beneficio: esperar podría darte un pago mensual mayor, hasta los 70 años.
La decisión de seguir trabajando después de los 62 no tiene una respuesta universal. Para algunos jubilados, cobrar cuanto antes tiene sentido. Para otros, trabajar unos años más y retrasar el Seguro Social puede terminar siendo una diferencia importante durante el resto de su vida.
Y esa es precisamente la parte que vale la pena calcular antes de marcar la casilla de “solicitar beneficios”.
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