Muere el titular de una cuenta bancaria: ¿quién se queda con el dinero?
Cuando muere el titular de una cuenta bancaria, el dinero no siempre pasa automáticamente a sus familiares. Esto es lo que debes revisar
Herencia. Foto creada con inteligencia artificial. Crédito: leonardo.ai | Cortesía
Cuando una persona muere en Estados Unidos, una de las primeras preocupaciones de la familia suele ser muy concreta: ¿qué pasa con el dinero que dejó en el banco?
La respuesta no es tan sencilla como “se lo queda el cónyuge” o “el banco congela todo”. El destino de una cuenta bancaria después de la muerte depende de cómo fue abierta, quién aparece como propietario, si existe un beneficiario y, en algunos casos, de las leyes del estado donde vive el titular.
Por eso conviene revisar estos detalles antes de asumir que el dinero llegará automáticamente a tus manos.
Si la cuenta es conjunta, el dinero podría pasar al otro titular
Esta es una de las situaciones más comunes.
Muchas cuentas bancarias conjuntas tienen derecho de supervivencia (right of survivorship). Si uno de los titulares muere, el dinero puede pasar al propietario sobreviviente. El CFPB explica que esto depende de la forma en que esté establecida la cuenta y de lo que diga el contrato bancario.
Pero existe una diferencia importante.
Una cuenta puede estar establecida como tenants in common. En ese caso, la parte que pertenecía a la persona fallecida puede pasar a sus herederos conforme al testamento o a las leyes estatales.
No des por hecho que ser esposo, esposa, hijo o hermano te convierte automáticamente en dueño de la cuenta.
¿Qué ocurre con una cuenta bancaria individual?
Si la cuenta estaba únicamente a nombre de la persona fallecida y no existe una designación que permita transferir directamente los fondos a un beneficiario, el dinero normalmente pasa a formar parte de su patrimonio (estate).
Ahí puede entrar el proceso de probate, mediante el cual se determina cómo se administran y distribuyen determinados bienes de una persona fallecida.
Esto puede hacer que acceder al dinero tome más tiempo. Y aquí aparece una diferencia que suele generar confusión: tener una cuenta bancaria no significa necesariamente tener un beneficiario directo sobre ella.
El detalle de “payable on death” puede cambiarlo todo
Hay cuentas que incluyen una designación POD (payable on death). En términos sencillos, el titular indica al banco quién recibirá el dinero cuando muera.
La FDIC reconoce este tipo de cuentas dentro de las llamadas cuentas de fideicomiso revocable. También pueden aparecer con expresiones como in trust for o as trustee for.
Eso significa que, si tu nombre aparece correctamente como beneficiario POD, la situación puede ser muy diferente a la de una cuenta individual que debe pasar por el patrimonio del fallecido.
Por eso, si tienes una cuenta bancaria y quieres que el dinero llegue a determinada persona después de tu muerte, revisar la designación de beneficiarios puede ser tan importante como tener un testamento.
¿El banco puede quedarse con el dinero?
No. Que el titular haya muerto no significa que el banco se convierta en propietario de sus ahorros.
El dinero sigue perteneciendo al titular o a quienes legalmente tengan derecho a recibirlo. Sin embargo, el banco puede requerir documentación antes de permitir determinadas operaciones. Entre los documentos que pueden solicitarse están el certificado de defunción y documentación que acredite quién está autorizado a actuar sobre el patrimonio.
Además, las deudas del fallecido pueden complicar la distribución. El CFPB señala que, en general, las deudas pendientes se pagan con los bienes del patrimonio, de acuerdo con las leyes aplicables.
Eso no significa que automáticamente tengas que pagar las deudas de un familiar con tu propio dinero.
Hay un detalle que puede afectar a las cuentas con mucho dinero
Si la cuenta está asegurada por la FDIC, la muerte de uno de los titulares también puede tener consecuencias para la cobertura del seguro de depósitos.
La FDIC contempla un periodo de gracia de seis meses en determinadas situaciones después de la muerte de un propietario de una cuenta. Durante ese periodo, la cobertura puede calcularse como si el titular fallecido todavía estuviera vivo.
Para una familia con ahorros superiores a los límites habituales de cobertura, este detalle merece atención. No es simplemente un asunto de “quién recibe el dinero”. También importa cómo queda asegurado ese dinero después de la muerte del titular.
Antes de abrir una cuenta conjunta, piénsalo dos veces
Este punto es particularmente importante si quieres ayudar a un padre, madre o familiar mayor a manejar sus finanzas.
El CFPB advierte que agregar a alguien como cotitular de una cuenta conjunta puede darle derechos sobre el dinero y, dependiendo de las condiciones de la cuenta, permitirle conservar los fondos después de la muerte del otro propietario.
Si únicamente quieres que alguien te ayude a pagar facturas o administrar operaciones bancarias, existen otras alternativas, como determinados poderes notariales o cuentas de conveniencia.
Antes de agregar a alguien a tu cuenta, pregunta exactamente qué derechos tendrá mientras vivas y qué ocurrirá con el dinero cuando mueras.
Ese pequeño detalle puede evitar una disputa familiar bastante grande.
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