¿Cuál es la expectativa para la aplicación del paquete de estímulo si Trump vetara el aprobado por el Congreso?

Si Trump veta el proyecto de ley, el Congreso tendría que reunirse después de Navidad para anularlo

Mientras millones de estadounidenses esperan ayuda económica, el presidente Trump juega golf en Florida.
Mientras millones de estadounidenses esperan ayuda económica, el presidente Trump juega golf en Florida.
Foto: Getty Images

La oposición del presidente Donald Trump al proyecto del presupuesto federal para el 2021 y al paquete de estímulo económico contra el coronavirus, ya aprobado por el Congreso, amenaza con dinamitar los beneficios de desempleo para millones de estadounidenses y cerrar el gobierno en medio de una profunda crisis de salud pública, informó el portal CNBC.

Si Trump veta el proyecto de ley, el Congreso tendría que reunirse después de Navidad para anularlo. La medida pasó por ambas cámaras con mayorías a prueba de veto. Los legisladores ya han planeado la posibilidad de regresar si el presidente veta un proyecto de ley de defensa nacional.

Después de semanas sin involucrarse en los esfuerzos del Congreso para aprobar otro paquete de estímulo, el presidente calificó al acuerdo como una “vergüenza” y presionó a los legisladores para que aumenten los cheques de estímulo de $600 dólares a $2,000 dólares.

Si bien no ha dicho explícitamente si vetaría el proyecto de ley o simplemente se negaría a firmarlo, Trump dijo que “la próxima administración tendrá que entregar un paquete de ayuda” si el Congreso no le envía la legislación revisada.

Cualquier demora amenaza con la ruina financiera para millones de estadounidenses que ya están en apuros. Una parte del proyecto de estímulo económico para el coronavirus de $900 billones de dólares, extiende los beneficios por desempleo de la era pandémica que cubren a 12 millones de personas. Estos beneficios expiran el sábado, el día después de Navidad.

Los $1.4 billones contemplados en el acuerdo mantendrían al gobierno federal en funcionamiento hasta el 30 de septiembre. El gobierno detendría sus operaciones el martes si no se convierte en ley antes de esa fecha.

La moratoria federal de desalojos, que la legislación extendería hasta el 31 de enero, expiraría a fines de año y decenas de millones de personas podrían enfrentar la amenaza de perder sus hogares si la medida caduca.