Gasolina casi a $5 dólares: por qué California paga mucho más que el resto del país
California lidera como el estado con la gasolina más cara. Te explicamos por qué el precio sigue subiendo y por qué no hay alivio cercano
El cierre de refinerías y las nuevas regulaciones de California podrían generar un aumento desmedido en el precio de la gasolina. Crédito: FXQuadro | Shutterstock
Para millones de conductores, llenar el tanque se ha convertido en un ejercicio de cálculo y resignación. Pero en ningún lugar del país esa sensación es tan intensa como en California, hoy considerado el peor estado para cargar gasolina en Estados Unidos.
A mediados de febrero, el promedio nacional de la gasolina regular ronda los $2.94 dólares por galón. En contraste, el promedio estatal en California ya alcanza los $4.54 dólares, una diferencia de aproximadamente $1.60 dólares por galón. No se trata de una variación menor ni temporal: en apenas dos semanas, el precio en el Estado Dorado aumentó 40 centavos de dólar, ampliando aún más la brecha frente al resto del país.
Para quienes dependen del auto para trabajar, llevar a los hijos a la escuela o recorrer largas distancias, estos números no son abstractos. Se traducen en gastos semanales más altos y en una presión constante sobre presupuestos familiares ya ajustados.
Una crisis con raíces estructurales
De acuerdo con análisis del sector energético y reportes citados por medios especializados, el principal problema no es la demanda, sino la oferta limitada. California ha perdido cerca del 18% de su capacidad de refinación tras el cierre del complejo de Phillips 66 en Los Ángeles, previsto para finales de 2025, y la paralización anticipada de instalaciones clave de Valero en Benicia.
Esto deja al estado en una posición particularmente vulnerable. California utiliza una mezcla de gasolina especial, diseñada para cumplir con estrictas normas ambientales, lo que impide importar fácilmente combustible estándar de otros estados cuando la producción local falla.
El efecto del cambio estacional
Febrero marca además el inicio de la transición hacia la gasolina de mezcla de verano, que es menos volátil y ayuda a reducir el smog. Sin embargo, su producción es más costosa y compleja. En un contexto de capacidad reducida, este cambio estacional añade presión adicional a los precios.
A esto se suma el mantenimiento programado de refinerías. Con menos instalaciones activas, incluso una interrupción menor puede generar escasez localizada y disparar los precios en el surtidor.
Precios que rozan los $5 dólares por galón
En zonas urbanas, el impacto es aún más evidente. En Los Ángeles, algunas estaciones ya reportan precios de $4.89 dólares por galón, muy por encima del promedio del condado. En el Área de la Bahía, estaciones en San Francisco superan los $4.95 dólares, y las opciones “económicas” apenas bajan de $4.70 dólares.
La densidad urbana, los mayores costos operativos y el posicionamiento de marca amplifican la prima que pagan los conductores californianos.
¿Habrá alivio pronto?
Los expertos coinciden en que no. Mientras California avanza hacia un modelo energético más verde, la infraestructura que sostiene a los vehículos de combustión se reduce más rápido de lo que crecen las alternativas. Sin una expansión significativa del suministro o cambios regulatorios, la gasolina cerca de los $5 dólares podría seguir siendo la norma durante la primavera.
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