La generación Z regresa a casa de sus padres durante la pandemia para recuperar su salud financiera

La deuda estudiantil y los despidos las mayores preocupaciones

Muchos jóvenes han regresado a casa de sus padres o abuelos debido al COVID-19.
Muchos jóvenes han regresado a casa de sus padres o abuelos debido al COVID-19.
Foto: Andrea Piacquadio / Pexels

Mucho se ha hablado al respecto de que alcanzar una estabilidad económica para la generación millennial no ha sido fácil al tener que pasar por dos recesiones (la primera en 2007), pero ¿qué pasa con la Gen Z? La actual debacle económica ocasionada por el coronavirus a nivel mundial ha provocado que muchos jóvenes adultos laboralmente activos tuvieran que regresar a casa de sus padres para subsanar sus finanzas.

De acuerdo con un informe publicado por Zillow, una empresa de mercado inmobiliario, a partir de junio, casi 3 millones de adultos jóvenes se mudaron con un padre o un abuelo debido a una pérdida de empleo, un permiso o una reducción de sueldo que les impidió pagar sus necesidades, entre las que destaca, cubrir con su alquiler.

Al menos el 80% de las personas que se mudaron de regreso a casa se considera que podrían pertenecer a la Gen Z o individuos nacidos después de 1996. Según un informe del Centro de Investigación Pew, cifras similares no se habían visto desde la Segunda Guerra Mundial.

Desde marzo de 2020, tiempo en el que la pandemia comenzó a recrudecerse en Estados Unidos, una encuesta del Centro de Investigación Pew demostró que la mitad de los jóvenes más viejos de la generación Z entre los 18 y 23 años, mayoría que ni siquiera tiene edad para votar, reportaron que ellos o alguien de su familia habían perdido un trabajo o le habían recortado su salario debido al COVID-19.

Si bien desde 2018 ya había una tendencia marcada de que alrededor de 25 millones de adultos jóvenes entre los 18 y 34 años regresaban a su casa debido a problemas económicos, según un análisis de Pew, se espera que esta cifra aumente debido a la pandemia de coronavirus.

Pero esta decisión no es tan simple como parece, porque tal como lo señalan algunos casos relatados en CNBC, los jóvenes ven ciertas desventajas de regresar a casa como no poder ver a sus amigos o estudiar en grupos para adquirir mayor conocimiento, con la esperanza de que todo cambie para 2021. Sin embargo, este regreso al nido es más un recurso para amortiguar el daño a sus finanzas personales que una cuestión de satisfacción o comodidad, porque la gran mayoría puede ahorrar en gastos de alquiler, comidas y, sobre todo, en una deuda estudiantil que significarían alrededor de $30,000 dólares por semestre, lo que ha provocado que muchos se resignen a terminar sus estudios universitarios en línea desde el cuarto de su infancia.

Este duro golpe para muchos jóvenes universitarios y actualmente activos en el mundo laboral, así sea con trabajos de medio tiempo para cubrir sus estudios, termina convirtiéndose en una oportunidad para reformar sus hábitos financieros en el futuro gracias al COVID-19, tal como lo señalan el 73% de los casi 2,000 encuestados por Travis Credit Union.

Kylie Moore, estratega de contenido de Digital Third Coast, empresa que gestionó la encuesta, compartió a CNBC que esperaría que muchos de los adultos jóvenes aprovechen esta situación para ahorrar dinero que muy posiblemente se hubiera utilizado en actividades de ocio, viajes o salidas a cenar y con los amigos.

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