Las 5 cosas que la Gran Recesión de 2008 nos enseñó para planificar la jubilación

La magia de la historia es que te brinda las posibilidades de aprender de los errores cometidos en el pasado para enfrentar los nuevos desafíos: si temes que haya una recesión próxima, la Gran Recesión del 2008 te puede ayudar a planificar tu jubilación

Como en muchos aspectos de la historia de Estados Unidos, la Gran Recesión de 2008 tiene algunas lecciones que nos podrían ayudar a enfrentar la pronosticada para el próximo año.
Como en muchos aspectos de la historia de Estados Unidos, la Gran Recesión de 2008 tiene algunas lecciones que nos podrían ayudar a enfrentar la pronosticada para el próximo año.
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Mucho se ha hablado en los últimos días de que nos acercamos a una recesión. Es evidente que no es la primera que viviría Estados Unidos, en caso de suscitarse. No es necesario irnos a la Gran Depresión de 1929; tampoco nos vayamos tan lejos, tenemos la Gran Recesión de 2008 como una de las lecciones más importantes y recientes del país. Y eso es importante a la hora de planificar tu retiro. ¿Qué debimos aprender? Aquí las 5 enseñanzas primordiales en torno a la jubilación en tiempos aciagos como éste.

1. Recesión, jubilación y ahorros

En tiempos de recesión es posible una caída del mercado de valores. Si tienes dinero invertido, puedes esperar que eso suceda. Dependerá de tu plan de jubilación para determinar la gravedad de la situación. Lo que es seguro: no vendas. Es el peor momento para vender cualquier acción. De hecho, por lo contrario, deberías seguir invirtiendo, teniendo presente en tu mente el objetivo de hacerlo a largo plazo. Y hablando específicamente de tus ahorros, salvo que realmente necesario y tengas un fondo de emergencia, no deberías tocarlos.

2. Cómo tus fondos de jubilación de forma segura

Que los fondos de inversión tengan “de bajo riesgo”, no quiere decir que nunca tendrán riesgo de perderse. Antes de la Gran Recesión, Lehman Brothers podía considerarse como una “inversión segura”. No lo fue. No sobrevivió a los efectos del 2008. Entonces, ¿cuál es la lección? No puedes poner todo tu dinero en una inversión, aun cuando sea considerada como segura. Es importante que diversifiques tus inversiones, con una combinación de acciones, bonos, bienes raíces, entre otras opciones.

3. Estrategia de bajo riesgo con la deuda

Previo a la Gran Recesión, muchos hogares se sobrecargaron de deuda, con préstamos sustanciales que incluso superaban sus ingresos. Cuando se dieron los signos de desempleo y salarios bajos, no pudieron pagar ni sus necesidades ni sus deudas. Si desde estos momentos algunos expertos señalan que una recesión es una posibilidad tangible, deberías tener tus respectivas reservas financieras. Para que no te pase lo que a muchas personas en 2008, debes ponerle el freno a la solicitud de préstamos y compras con tarjetas de crédito. Y de ser posible, liquida tus deudas con interés variable que tengas en estos momentos.

4. Tu meta debe ser a largo plazo

Hemos hablado previamente de que debes tener ciertas precauciones a la hora de invertir, pero no que dejes de invertir. Dentro de una estrategia segura de inversión, la diversificación como tener un enfoque a largo plazo son las claves del éxito. Es cierto que tampoco puedes poner tus esperanzas en las acciones, pero sin duda no debes dejar de invertir. Incluso hay expertos que sugieren que cuando tienes un plan a largo plazo con una cuenta de jubilación, la mejor estrategia es maximizar tus contribuciones y no mirar constantemente tu saldo para que no te dé un ataque cardiaco. El mercado puede bajar, pero si continúas invirtiendo tus fondos, tendrás la oportunidad de ganar valor si vuelve a subir.

5. ¿Es bueno comprar una casa?

La Gran Recesión se gestó, en buena medida, por una burbuja inmobiliaria que reventó cuando fue difícil de sostener, tanto por las empresas como por los consumidores. Ninguna oferta en el mercado de los bienes raíces puede ser tan espectacular y segura como el hecho de pagar por una casa que puedes pagar con tus ingresos.

En los últimos meses, los bienes raíces han estado en precios exorbitados. Si a eso le sumamos los recientes aumentos en las tasas de interés, comprar una casa se vuelve imposible para muchos. Si no crees soportar la carga financiera, deberías detener tus intenciones de compra y esperar. Incluso ponte en la situación de una pérdida de trabajo: ¿podrías seguir pagando tu hipoteca en una circunstancia como ésa? La paciencia en este sentido es primordial.

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