Por qué no todos los adultos mayores podrían disponer de la vacuna contra el COVID-19 a la brevedad

Aunque los mayores de 65 años representan el grupo más afectado por el coronavirus, no toda la población de este segmento recibirá la vacuna en la primera fase de distribución, que da prioridad a los trabajadores de la salud

Por qué no todos los adultos mayores podrían disponer de la vacuna contra el COVID-19 a la brevedad
Los mayores de 65 años han sido el grupo más golpeado por la pandemia.
Foto: Justin Sullivan / Getty Images

Los estadounidenses de edad avanzada necesitarán tener algo de paciencia para recibir su vacuna contra el COVID-19. Medicare, que asegura a gran parte de la población de 65 años o más, cambió recientemente sus reglas para cubrir por completo el costo de una nueva vacuna, pero la disponibilidad de dosis será inicialmente limitada. Los estados, de manera individual, identificarán a los grupos de población prioritarios para que reciban el antídoto, publicó ayer CNBC.

“Todavía hay problemas importantes que resolver con la distribución de vacunas, que se dejará en manos de los estados”, dijo Juliette Cubanski, subdirectora del programa de la Kaiser Family Foundation sobre la política de Medicare. “Eso incluye qué poblaciones serán priorizadas cuando se se reciban las dosis iniciales una vez que estén autorizadas o aprobadas”, dijo Cubanski.

Los planes preliminares de cada estado sobre a quién vacunarán primero difieren un poco, aunque generalmente apuntan a las mismas categorías para la Fase 1 de distribución; trabajadores de la salud, trabajadores esenciales y personas en alto riesgo.

A medida que la crisis del coronavirus se agrava en los Estados Unidos, hay optimismo de que no sólo una vacuna, sino dos, puedan estar disponibles en cantidades limitadas el próximo mes.

El miércoles, Pfizer y BioNTech anunciaron que en unos días solicitarían la autorización de uso de emergencia de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) días para su vacuna. Las compañías dijeron que su vacuna tiene una efectividad del 95% en general, en comparación con su estimación anterior del 90%, con al menos un 94% de efectividad para las personas de 65 años o más.

La noticia se produjo dos días después de que Moderna dijera que su vacuna también presenta una efectividad del 94,5%. Entre los dos, Estados Unidos debería tener dosis suficientes para vacunar a 20 millones de personas para fin de año, dijo el lunes el secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar, a CNBC.

Los funcionarios de salud pública han dicho que la vacuna se lanzará por fases. Los estados hacen planes basados ​​en la orientación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, así como en las pautas publicadas a principios de octubre por las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina.

Ese grupo recomienda un enfoque de cuatro fases, con la fase 1A dirigida a los trabajadores de la salud y la 1B enfocándose en personas con afecciones de salud subyacentes que los ponen en riesgo significativo de enfermedades graves, así como en los adultos mayores que vivan en entornos congregados o hacinados (hogares de ancianos y similares).

Todos los adultos mayores que no fueron incluidos en la fase 1 estarían entre las poblaciones objetivo en la fase 2. El grupo señala que los adultos de 65 años o más representan alrededor del 80% de las muertes reportadas relacionadas con COVID-19. Los datos recientes de los CDC muestran que de casi 224,000 muertes por coronavirus en Estados Unidos, más de 177,000 se produjeron en el grupo de 65 años o más.

Entre los grupos seleccionados en la fase 3 estarían los adultos jóvenes y los niños; la fase 4 cubriría a todos los que no estaban incluidos anteriormente. No se sabe exactamente cuánto duraría cada fase, ya que depende de la logística de distribución y la disponibilidad de la vacuna.

Los estados también se encuentran en las primeras etapas del proceso de aumentar el número de proveedores y ubicaciones para administrar la vacuna, según Kaiser. La mayoría de ellos reconoce que probablemente no habrá suficientes dosis de vacunas disponibles al principio para cubrir a todos los destinatarios de la fase 1.

Por ejemplo, se estima que hay entre 17 y 20 millones de trabajadores de la salud, según los CDC. La población estimada del grupo de 65 años o más es de 53 millones.