Cuál es la diferencia entre una cuenta HSA y una FSA para gastos médicos durante la jubilación

Aunque compartan algunas características como las ventajas impositivas, las cuentas para gastos flexibles (FSA) y las cuentas de ahorros de salud (HSA) no pueden ser consideradas como iguales

Las cuentas FSA suelen destinarse al pago de gastos médicos, dentales y de atención de la vista que resulten elegibles.
Las cuentas FSA suelen destinarse al pago de gastos médicos, dentales y de atención de la vista que resulten elegibles.
Foto: 4 PM production / Shutterstock

Las cuentas de gastos flexibles (FSA, por sus siglas en inglés) y las cuentas de ahorro para gastos médicos (HSA) comparten algunas características, como el hecho de poder recibir ingresos libres de impuestos destinados a gastos médicos elegibles. De acuerdo con la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor (CFPB), estas cuentas también pueden ser operadas a través de una tarjeta y pueden ser ofrecidas por los empleadores o solicitarse si se cumplen algunos criterios, pero no representan una misma alternativa.

A diferencia de las cuentas HSA, las cuentas FSA no son concedidas a los jubilados porque no resultan elegibles según los criterios. Tampoco son la alternativa más conveniente debido a que no permiten acumular dinero constantemente como las cuentas HSA, las cuales tampoco están dirigidas a este grupo, pero pueden usarse pensando en la edad de retiro.

¿Qué es una cuenta de gastos flexibles (FSA)?

Las cuentas de gastos flexibles (FSA, por sus siglas en inglés) están dirigidas a gastos médicos elegibles y permiten a las personas que las obtienen apartar dinero libre de impuestos para tal fin. Estas cuentas pueden ser de tres tipos:

1. Cuenta de gastos flexibles para el cuidado de la salud: dirigida a gastos médicos, dentales o de atención de la vista que no están cubiertos por el plan de salud del trabajador.
2. Cuenta de gastos flexibles para atención médica de gastos limitados: dirigida a gastos dentales y de atención de la vista, mucho más limitados (exámenes de la vista, cirugía LASIK, lentes de contacto y anteojos/ limpiezas dentales, radiografías, empastes, coronas y ortodoncia)
3. Cuenta de gastos flexibles para el cuidado de dependientes: dirigida al pago de algunos servicios elegibles que pueden ser usados por los dependientes: preescolar, campamentos, programas extracurriculares o guardería.

Las cuentas FSA descansan su titularidad en el beneficiario, pero pueden recibir aportes del mismo y también de su empleador. No obstante, a pesar de esta ventaja, son cuentas limitadas, ya que el Servicio de Impuestos Internos (IRS, por sus siglas en inglés) fija ciertos estándares anuales que los beneficiarios no pueden superar con cada aporte:

1. $1,400 – $7,050, si es una cuenta FSA para cubrir a una sola persona.
2. $2,800 – $14,100 si es una cuenta FSA para cubrir a una familia.

Las cuentas FSA además se caracterizan por reiniciarse anualmente; es decir, cada beneficiario debe gastar sus aportes entre el 1 de enero y el 31 de diciembre. Si sus gastos sobrepasan el fondo, tienen oportunidad para pagar la diferencia hasta el mes de abril del año siguiente. En caso de que culmine el año y aún permanezca dinero en la cuenta, el beneficiario puede transferir hasta $500 para cubrir sus aportes del año siguiente y gastar el restante (si existe) en un periodo de gracia que abarca los tres primeros meses del año siguiente.

¿Qué es una cuenta de ahorros para la salud (HSA)?

Según Cigna, las cuentas de ahorros para la salud (HSA, por sus siglas en inglés) son aquellas que normalmente se ofrecen con planes de salud de deducible alto para gastos médicos elegibles, con la ventaja adicional de que también pueden ser usadas para apartar dinero libre de impuestos que puede ser muy útil para la jubilación. Representan la mejor opción para las personas que piensan asegurar su futuro porque reciben aportes propios, de los empleadores e incluso de miembros de la familia y otras personas.

A diferencia de las cuentas FSA que tienen límites en cuanto a los aportes anuales, las cuentas HSA permiten a los beneficiarios hacer la cantidad de aportes que deseen, sin límites en cuanto a lo que pueden depositar en ellas en un año. Al mismo tiempo, se caracterizan por mantener los aportes y acumularlos, de allí que se terminen convirtiendo en la opción perfecta para quienes estén pensando en la jubilación. No obstante, a pesar de esta ventaja, el dinero que se retira de ellas, una vez se alcanza la edad plena jubilatoria, está sujeto a impuestos y posibles multas.

En Estados Unidos también existen las cuentas de reembolso de salud (HRA, por sus siglas en inglés), las cuales están asociadas a un plan de cobertura de salud ofrecido por un empleador que, además de permanecer como su titular, es la única figura autorizada para realizar aportes.

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