Por qué, a pesar de sus errores financieros, Maradona no dejó de ser rico

El astro argentino del fútbol no dejó de brillar y se mantuvo como un fenómeno comercial hasta su muerte

Por qué, a pesar de sus errores financieros, Maradona no dejó de ser rico
Diego Armando Maradona permaneció como un personaje económicamente rentable.
Foto: Marcos Brindicci / Getty Images

Diego Armando Maradona tocó la gloria gracias a su talento en las canchas de fútbol, pero a pesar de que la vida extradeportiva del ‘Pelusa’ estuvo caracterizada por excesos y una serie de errores financieros que lo marcaron ante la opinión pública como un personaje de claroscuros, su fama fue suficiente para asegurarle un bienestar económico hasta su muerte a los 60 años de edad.

De origen humilde en el barrio de Villa Fiorito en el Gran Buenos Aires, Maradona hizo del balompié su fuente de ingresos por más de 40 años, alcanzando la cima como jugador a mediados de la década de los ochenta cuando fichó con el equipo italiano Napoli en 1984, en un traspaso de 7.5 millones de dólares procedente del Barcelona y dos años más tarde conquistando junto a la selección argentina el título de la Copa del Mundo en México 86.

La llegada de los contratos millonarios y los patrocinios vino acompañada de una vida de excesos fuera de las canchas, que si bien incrementaron su popularidad, dilapidaron su creciente fortuna, la cual se estimaba en $30 millones de dólares en el mejor momento de su carrera.

“Me caí y me levanté. A los 25 años me quedé sin un mango. Nunca he querido hablar de esto ni voy a hacerlo en mi vida; tampoco se lo expliqué a mi esposa. Solo digo que me quedé sin un peso por mi culpa. Tuve que empezar de nuevo”, declaró Maradona en entrevista con Alfredo Di Stéfano en 1989.

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Las altas y bajas financieras fueron la constante en su vida como jugador profesional. A causa de la suspensión por 15 meses al dar positivo por cocaína en un control antidopaje realizado en la liga italiana, en 1992 ‘El Pibe de Oro’ dejó de percibir alrededor de $17 millones de dólares por concepto de primas, sueldos y premios con el Nápoli, así como acuerdos publicitarios.

“Maradona ni siquiera respetaba los contratos. En eso mantenía fidelidad a su carácter antieconómico de siempre. Pese a su avidez por el dinero, no duda en poner en peligro acuerdos millonarios por no mantener un mínimo orden”, escribió en 1997 el periodista Daniel Gallo en La Nación.

Su salida precipitada de Italia heredó otro problema económico que salió a la luz más de 20 años después, al darse a conocer que el ‘10’ tenía un adeudo pendiente cercano a los €39 millones de euros con Hacienda  por no pagar impuestos en su etapa con el conjunto napolitano.

Luego de su etapa final como jugador en el Sevilla español y de regreso a su natal Argentina con Newell’s Old Boys y Boca Juniors, vinieron las recurrentes entradas y salidas a los centros de rehabilitación para atender sus adicciones.

Sin embargo, su deteriorada imagen pública producto de los excesos y los escándalos, no fue impedimento para que la “marca” Maradona siguiera siendo rentable alrededor del mundo del fútbol. Después del retiro como futbolista, emprendió una nueva aventura como entrenador sin mucho éxito en lo deportivo, pero sí en lo monetario con contratos millonarios en Emiratos Árabes Unidos, Bielorrusia y México, además de participaciones esporádicas como comentarista o presentador de televisión.

“En torno a Diego se mueve todo un país. Atrae la televisión, llena un estadio, levanta un pueblo”, explicó en alguna ocasión Jorge Cyterszpiler, primer representante de Maradona y amigo del astro argentino desde su juventud.

Según estimaciones, la fortuna de Diego Maradona está valuada en $100 millones de dólares, con propiedades y autos de lujo, además de sus ingresos por comerciales y patrocinios entre los que destacan Puma, Coca-Cola, Hublot y Konami.

Diego Armando Maradona no solo es considerado por muchos el mejor futbolista de la historia, también se convirtió en un fenómeno social que rompió los estereotipos que acompañan a un deportista para convertirse en un personaje tan imperfecto como querido.