¿Recesión en puerta? El gasto de los consumidores estadounidenses se mantuvo fuerte en julio

Los ajustes de la Reserva Federal parecen estabilizar temporalmente a la economía

El consumo de la población no ha mermado, pero ahora adquieren productos más baratos.
El consumo de la población no ha mermado, pero ahora adquieren productos más baratos.
Foto: Tom Pennington / Getty Images

A pesar de que varios analistas insisten en que pueda Estados Unidos podría entrar en recesión hacia finales de este año o bien en los primeros meses del 2023, algunos indicadores muestran cierta recuperación.

Y es que las medidas adoptadas por la Reserva Federal (Fed) encaminadas a quitarle presión a la economía, por lo menos en julio resultaron ser, sino una solución, un buen remedio que le bajo un poco la fiebre que afectaba al mercado.

Un informe del Departamento de Comercio reveló que, gracias al margen que produjo la reducción en los precios de la gasolina, durante el séptimo mes del año, los consumidores estadounidenses mantuvieron su nivel de gastos.

De alguna u otra manera, la política monetaria le dio confianza a la población para continuar gastando en tiendas, bares y restaurantes, por citar algunos rubros.

Esto permitió que en julio el consumo en el país se tradujera en 682.800 millones de dólares, una cifra similar a la de junio.

En contra parte, las estaciones de servicios mostraron un descenso de 1.8% en sus ventas, y la comercialización de vehículos, así como de repuestos automotores fue 1.6% menor a la de un mes atrás.
Otra señal de cierto respiro en la economía surgió en las ventas minoristas, las cuales se incrementaron 0.7 %.

Los datos muestran que los estadounidenses incrementaron 1.5% sus gastos adquiriendo artículos para el hogar como materiales de construcción y jardinería.

Con respecto a la inflación, cerró en 8.5% y aparentemente tiende por lo menos a estabilizarse para gradualmente ir bajando.

De acuerdo con John David Rainey, director financiero de los supermercados Walmart, aunque los estadounidenses mantienen su nivel de gastos, sus hábitos se han modificado, pues al momento de adquirir algunos productos como son los alimentos, eligen opciones más baratas.

Lo cierto es que la inflación relacionada con los precios de los alimentos se incrementó secuencialmente en los meses del segundo trimestre hasta julio.

Y ahora lo que más anhelan los consumidores es que las condiciones macroeconómicas impulsadas por la Fed conduzcan a un descenso de los precios de los alimentos, así como de otros productos y servicios elementales para las familias.

En espera de analizar los datos que surgen en el mes que está en curso, los miembros de la Fed volverán a reunirse a mediados de septiembre y hasta entonces se determinará cuál es la siguiente que implementarán.

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