Más hombres padres podrían decidir quedarse en casa con sus hijos gracias al COVID-19, ¿esto ayuda o perjudica a la familia?

Muchos padres toman la decisión de manera voluntaria o a raíz del desempleo, sin embargo, las mujeres siguen teniendo desventajas salariales en el mundo laboral

Más hombres padres podrían decidir quedarse en casa con sus hijos gracias al COVID-19, ¿esto ayuda o perjudica a la familia?
Cada vez más padres deciden por propia voluntad quedarse en casa al cuidado de los hijos.
Foto: Tatiana Syrikova / Pexels

Desde antes de la pandemia, ya existía una tendencia en las familias estadounidenses en que los hombres de la casa decidían dejar su trabajo o encontrar alguna opción más accesible de horario para mantenerse en casa, mientras sus esposas se convertían en el sustento de la casa. Pero la presencia del COVID-19 podría generar que más hombres papás decidan quedarse en casa con sus hijos en lugar de trabajar profesionalmente.

Como un desafío a las normas populares de género, cada vez más padres se quedan en casa. Si bien no hay algún estudio que sustente cuántos hombres hicieron la transición a la paternidad a tiempo completo durante la pandemia, la tendencia ha aumentado en años recientes. En 2016, los hombres papás constituían el 17% de todos los padres o madres que se quedaban en casa para cuidar de los hijos y atender tareas domésticas en EE. UU., frente al 10% en 1989, según el Centro de Investigación Pew.

En ese año, los padres en general aseguraron que dedicaban ocho horas a la semana al cuidado de los niños, aproximadamente el triple del tiempo que dedicaban en 1965. Asimismo, los padres confirmaron que dedicaban 10 horas a la semana a las tareas del hogar, frente a las cuatro horas en 1965. En contraposición, las madres en 2016 dedicaron un promedio de 14 horas a la semana al cuidado de los niños y 18 horas a las tareas del hogar.

El avance laboral y educativo de las mujeres es una de las razones que han provocado que cada vez más hombres se queden en los hogares; pero así también el desempleo. En 2010, después de la Gran Recesión, Pew informa que un máximo de 2.2 millones de hombres se quedaban en casa atendiebdo tareas domésticas en EE. UU.

“A raíz de la Gran Recesión, vimos que la proporción de todos los padres que se quedan en casa aumentó en varios puntos porcentuales, alrededor del 29%”, aseguró la directora de Investigación de Tendencias Sociales de Pew, Kim Parker. “Y eso se debió principalmente a que tenían dificultades para encontrar un trabajo”.

Ahora la pregunta es: ¿qué impacto tendrá la actual recesión provocada por la pandemia de COVID-19 para que los hombres padres decidan mantenerse en casa?

El desempleo no sólo afecta a los hombres, también y en mayor medida a las mujeres. Entre febrero de 2020 y abril de 2021, casi 1.6 millones de hombres abandonaron la fuerza laboral, según el Centro Nacional de Derecho de la Mujer. En cambio, casi 2 millones de mujeres abandonaron o perdieron el empleo durante el mismo periodo.

Fuera del desempleo, también existen las decisiones voluntarias. Un número creciente de hombres optan por quedarse en casa específicamente para cuidar de sus familias. En 2016, el 24% de los papás que se quedaron en casa dijeron que el cuidado de su familia era la razón principal por la que estaban en casa, a diferencia de otros factores como el desempleo o una enfermedad personal. Eso es un aumento del 4% de 1989, según Pew. En comparación, el 78% de las mamás dijeron que estaban en casa específicamente para cuidar a la familia, en comparación con el 86% de 1989.

Otro factor es el avance salarial de las mujeres. En 2017, el 41% de las madres eran las únicas o principales proveedoras de la familia, lo que significa que un número creciente de mujeres casadas ganan más que sus maridos. Como resultado, algunos hombres papás que ganan menos dinero que su cónyuge optan por quedarse en casa para evitar el alto costo del cuidado infantil. Simplemente, en 33 estados y Washington D.C., el cuidado infantil es más caro que la universidad, según datos del Instituto de Política Económica.

Una de las grandes esperanzas en cuanto a la equidad de género y laboral, es que no sólo los hombres carguen con la presión de la manutención de la casa, sino que las mujeres se integren en las finanzas familiares. Pero también para que a nivel social y empresarial, las compañías les brinden la suficiente confianza salarial para que las trabajadoras no ganen menos en comparación con los hombres, cuando son ellas las que se convierten en el sustento de sus hogares.

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