Cuáles son los beneficios de la nueva Ley de Equidad de las Trabajadoras Embarazadas en EE.UU.

La nueva Ley de Equidad de las Trabajadoras Embarazadas (PWFA), aprobada en diciembre de 2022, permitirá que alrededor del 75% de las mujeres embarazadas mantengan sus carreras profesionales, sin tener que elegir entre sus cheques de pago y su salud y la de su producto

Ley de Equidad de las Trabajadoras Embarazadas, PWFA

A partir de este 27 de junio, las mujeres embarazadas tienen derecho a condiciones de trabajo adaptables a su situación de gravidez. Crédito: Shutterstock

Las trabajadoras tienen una historia de lucha constante y desigualdad que hasta la fecha no se cubre del todo. El gobierno de Estados Unidos da un paso adelante para mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres, especialmente aquellas que se encuentran en la denominada dulce espera, con la nueva Ley de Equidad de las Trabajadoras Embarazadas (PWFA).

A partir de este martes, millones de mujeres trabajadoras podrán disfrutar de una serie de protecciones y beneficios en el empleo cuando están embarazadas y todavía pueden desempeñar sus funciones laborales cotidianas, siempre y cuando no signifique un riesgo para su estado de gravidez, su persona o la de sus compañeros.

La ley de Equidad de las Trabajadores Embarazadas (PWFA), que se aprobó en diciembre, busca promover la salud, el bienestar económico y evitar la dicriminación para las mujeres trabajadoras embarazadas en los Estados Unidos. La PWFA insta a que los empleadores brinden adaptaciones para las condiciones médicas relacionadas con el embarazo, desde el embarazo hasta el parto y la recuperación posparto.

“La PWFA es la culminación de una campaña de 10 años para cerrar las brechas en las leyes de derechos civiles para que las trabajadoras embarazadas no sean expulsadas de sus trabajos u obligadas a arriesgar su salud cuando requieren adaptaciones razonables en el trabajo, como una botella de agua para estar hidratada o alejada del trabajo pesado extenuante”, comentó Elizabeth Gedmark de A Better Balance, un grupo de defensa de las trabajadoras embarazadas, a CBS MoneyWatch.

Se deshace un requisito anterior de que dichos empleados deben acreditar que deben ser alojados. En cambio, la responsabilidad ahora recaerá en los empleadores para trabajar de buena fe con las mujeres y proporcionen las adaptaciones necesarias para que se desempeñen en sus labores cotidianas.

La nueva ley tiene por objeto cubrir la brecha legal entre la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA) y la Ley de Discriminación por Embarazo (PDA) en la que las mujeres embarazadas podrían pasar desapercibidas en el lugar de trabajo.

La ADA, en vigor desde 1990, prohíbe que los empleadores discriminen a los empleados con discapacidades y también exige que hagan adaptaciones para ellos. Sin embargo, según la ADA, el embarazo en sí mismo no se considera una discapacidad que requiera adaptaciones. 

La PDA, promulgada en 1978, prohíbe a los empleadores discriminar por motivos de embarazo en la contratación y el despido. Por ejemplo, la ley hace que sea ilegal que una aerolínea eche a una azafata una vez que esté visiblemente embarazada.

Sin embargo, sólo permite que las trabajadoras embarazadas sean tratadas igual a otro trabajador. Eso significa que a una empleada que está embarazada se le podría encargar un trabajo físicamente agotador. En otras palabras, había un hueco en cubrir las necesidades reales de una mujer embarazada, por lo que si las condiciones de trabajo no eran las mejores per se, como puede ser un inmobiliario inadecuado, las trabajadoras debían “aguantar” esa situación, so pretexto de que las trataban igual que a cualquier trabajador. ¿Qué generaba esto? Una valoración entre mantener el ingreso o ver por la salud, por la que abundaban los abandonos laborales voluntarios por el bienestar y la salud propia y del feto.

Con la nueva ley, los empleadores estarán obligados a proporcionar adaptaciones razonables para las limitaciones conocidas relacionadas con el embarazo, a menos que hacerlo suponga una carga o dificultad indebida para las operaciones de una empresa. Entre las adaptaciones más comunes se encuentra tener acceso a agua, estacionamiento más cercano, horarios flexibles, uniformes y ropa de seguridad del tamaño adecuado y descansos adicionales para ir al baño, comer y descansar.

Los médicos recomiendan que las mujeres embarazadas eviten o limiten ciertas tareas, incluida la exposición a productos químicos, levantar cargas pesadas, trabajar durante la noche o en turnos prolongados, y estar sentada o de pie durante períodos prolongados. Tales actividades pueden aumentar el riesgo de aborto espontáneo, nacimiento prematuro, bajo peso al nacer, infecciones del tracto urinario y desmayos, según expertos en salud.

Los empleadores también deben discutir dichas asignaciones con una trabajadora embarazada y no pueden obligar a una empleada a tomar una licencia si una adaptación les permitiría seguir siendo productivas en el trabajo.

La ley protege a quienes trabajan para empleadores del sector público o privado con 15 empleados o más. El Congreso, las agencias federales, las agencias de empleo y las organizaciones laborales están cubiertas, según la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC), la agencia encargada de hacer cumplir la ley. La excepción a la regla son aquellos empleadores pequeños que no alcanzan los 15 empleados.

La ley fue aprobada por el Congreso como parte de un proyecto de ley general de gastos en diciembre de 2022 y entra en vigencia el 27 de junio.

En la práctica, la nueva ley permitirá que las tres cuartas partes de las mujeres que estarán embarazadas en algún momento de su vida profesional mantengan esas carreras. Las mujeres apoyan cada vez más a sus familias, con el 41% de las madres identificándose como el único o principal sostén de sus hogares, según el informe del Comité de Educación y Trabajo de la Cámara de Representantes, que sustentó la creación de la PWFA.

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