¿Se puede solicitar una hipoteca con los ingresos del Seguro Social?

Si bien los jubilados tendrán menos ingresos que los empleados activos, una de sus ventajas al pedir una hipoteca es que el prestamista se fija en sus ingresos brutos, lo que podría aprobar su solicitud para comprar una casa

Ninguna institución financiera puede negarte  una hipoteca por tu edad ni por recibir ingresos del Seguro Social.
Ninguna institución financiera puede negarte una hipoteca por tu edad ni por recibir ingresos del Seguro Social.
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No existe una edad ideal para que realices ciertas inversiones y la compra de inmuebles no son la excepción. Si bien no existe alguna restricción y límite de edad que te impida tramitar una hipoteca, ya que la Ley de Igualdad de Oportunidades de Crédito de 1974 “prohíbe a los acreedores discriminar a los solicitantes de crédito por motivos de raza, color, religión, origen nacional, sexo, estado civil, edad, porque un solicitante recibe ingresos de un programa de asistencia pública, o porque un solicitante ha ejercido de buena fe algún derecho en virtud de la Ley de Protección del Crédito al Consumidor”.

Y esto no deja fuera a las personas que reciben ingresos por parte de la Administración del Seguro Social (SSA, por sus siglas en inglés), sin embargo, las instituciones financieras van a analizar tu situación económica para determinar si eres financieramente estable y tienes la solvencia para pagar una hipoteca.

Si solamente recibes los ingresos del Seguro Social, los prestamistas te van a aprobar el préstamo si se demuestra que puedes pagarlo, si lo que recibes por concepto de jubilación es suficiente. Además, se encargarán de ver tu puntaje de crédito, te van a pedir una prueba de ingresos proporcionada por la SSA.

Luego de tener toda tu información a la mano, se van a encargar de analizar la relación que existe entre tus ingresos y tus deudas, para determinar si puedes con el pago de una hipoteca.

Según los especialistas, para un préstamo hipotecario convencional, los prestamistas suelen exigir un DTI (relación entre deudas e ingresos) del 36% al 45% de los ingresos mensuales estables, según la calificación crediticia. Sin embargo, algunos prestatarios pueden aprobarse con un DTI del 50%.

Si bien los ingresos que reciben los jubilados serán más bajos que los que reciben los empleados activos, tienen la ventaja de que los prestamistas van a analizar sus ingresos brutos cuando califican a un solicitante para una hipoteca, y estos se basan en ingresos imponibles. 

Entonces, como los beneficios del Seguro Social no se consideran gravables, pueden ayudar a una persona mayor a obtener la aprobación de una hipoteca. Y es que los beneficiarios del Seguro Social no pagan impuestos federales sobre la renta sobre sus beneficios del Seguro Social a menos que sus ingresos combinados de todas las fuentes superen los $25,000 dólares anuales en el caso de ser solteros o de $32,000 dólares anuales en el caso de presentar una declaración de impuestos en conjunto.

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