Ten cuidado de comprometerte en matrimonio: las 4 conversaciones que toda pareja debe tener antes de casarse

Si quieren durar "hasta que la muerte los separe" que el dinero no sea motivo de división

Ser novios no genera responsabilidades financieras que ambos adquirirían al momento de compremeterse, ¿son capaces de unificar sus finanzas?
Ser novios no genera responsabilidades financieras que ambos adquirirían al momento de compremeterse, ¿son capaces de unificar sus finanzas?
Foto: J Carter / Pexels

El amor y la felicidad parecerían suficientes para que las parejas decidan compremeterse en matrimonio; pero luego no es así. Pasar de ser novios a ser esposos no es un paso sencillo. Acostumbrados a la independencia monetaria y que cada uno tenga su propia visión del dinero, podría afectar la relación si antes no descubren y se cuestionan cuáles son sus perspectivas financieras. Te vamos a proponer 4 conversaciones que toda pareja debe tener antes de casarse.

1. ¿Cómo administra el dinero cada uno de ustedes?

Existe una frase muy difundida en latinoamérica de que “el amor es ciego” y este dicho puede aplicarse hasta para el aspecto financiero. Cuando conoces a alguien, empiezas a salir con esa persona y formalizan una relación sentimental tienes oportunidad de ver cómo es el otro en los terrenos del dinero, sin embargo, puede nublarse la perspectiva por lo que sienten el uno del otro.

Si para ninguno de ustedes es claro cómo es el otro para manejar el dinero, pueden comenzar el diálogo directo entre ustedes. Es primordial que antes de dar el paso tan importante que pretenden dar, sepan las cualidades financieras que tiene cada uno y cómo pueden explotarlas en conjunto. Por ejemplo, detalles sobre cómo son para presupuestar, si son más ahorradores o gastadores, cómo manejan las deudas, ¿las tienen?, cuánto ganan, cómo conjuntarán sus ingresos y cualquier otro tipo de pregunta que te surja sobre ver su dinero en pareja es el momento adecuado de hacerlo antes de casarse.

2. ¿Ambos quieren tener hijos?

Casarse y “formar una familia” no es sinónimo de tener hijos. Si nunca han tocado el tema, es importante hacerlo antes de adquirir cualquier compromiso formal, no sólo por una cuestión de planificación futura, sino también por el tema de las finanzas.

Tal vez has cometido el error de dar por sentado que la otra persona piensa como tú, sea que quieras o no tener hijos, pero más allá de los gastos que significa un niño en la familia, podría ser motivo de separación a mediano o largo plazo.

Si la respuesta de ambos es afirmativa, entonces es el momento de contemplar cómo van a equilibrar sus ingresos, su tiempo, el cuidado y la educación de sus hijos. Además sería bueno que también vean la posibilidad de abrir una cuenta de ahorros como fondo de emergencia para solventar los gastos de maternidad, así como abrir un plan 529, la cual es una cuenta de inversión destinada para los gastos referentes a los estudios universitarios de tus hijos.

3. ¿Dónde van a vivir?

Tal como lo señala Northwestern Mutual, es posible que ambos tengan familia en diferentes partes del país y quisieran vivir cerca de ellos, tal vez alguno quiera alquilar un apartamento en la ciudad mientras el otro quiera la tranquilidad de los suburbios, quizás también influyan las oportunidades laborales por lo que deban mudarse a otro lugar. Todo este tipo de situaciones son las que deben prever en este punto para estipular si están dispuestos a una mudanza y bajo qué criterios.

4. ¿Cuáles son los sueños y objetivos de pareja?

Aunado un poco con el punto anterior, también deban planificar un futuro lejano. Es muy seguro que mientras se adecuan y sus finanzas mejoran, la opción de alquilar va a ser temporal, si ambos sueñan con tener su casa propia. Comprar una vivienda puede ser uno de los objetivos familiares más grandes y a largo plazo que puedan tener, pero no es el único.

Las metas personales no deberían estar peleadas con las familiares, pero tampoco pueden forzarse. Cada uno, como individuo, es posible que tenga aspiraciones profesionales y financieras en las que requiera del apoyo emocional del otro. Deben buscar compaginar sus propios objetivos, sin sacrificarse o renunciar, pero de manera en la que caminen juntos de la mano para que su matrimonio funcione.

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