La Fed sube otra vez las tasas de interés: ¿realmente combaten la inflación?

Durante estos últimos meses, funcionarios de la Reserva Federal (Fed) han mencionado mucho de que el aumento de las tasas de interés combaten a la inflación: aquí te explicamos por qué

Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, durante el anuncio del nuevo aumento de los tipos de interés.
Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, durante el anuncio del nuevo aumento de los tipos de interés.
Foto: Drew Angerer / Getty Images

Este miércoles, la Reserva Federal (Fed) no se estuvo con medias tintas y volvió a subir las tasas de interés en 0.75%, por tercera ocasión consecutiva. Los funcionarios del banco central muchas veces han mencionado que lo hacen para combatir la inflación. Algunos expertos señalan que con estas medidas nos llevarán a una recesión más en Estados Unidos. Entonces, ¿qué pasa? ¿Sí se combaten los altos precios con una subida de tipos?

Con ésta, es la quinta ocasión que la Fed incrementa los tipos de referencia, para colocarlas en un rango entre el 3% y el 3.25%. De las cinco veces que se han elevado los intereses, tres consecutivas se han subido en 75 puntos porcentuales y una en sólo 50 puntos porcentuales.

Desde finales del año pasado, Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, se planteó como objetivo elevar las tasas de interés en tres ocasiones para contener la inflación. El tiempo pasó, van cuatro y los altos precios no ceden.

Si bien la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) señaló que la inflación se contuvo en 8.5% y 8.3% en julio y agosto, respectivamente, luego del mayor aumento en junio, con un 9.1% interanual, la realidad es que sigue siendo muy elevado, lo que mina los bolsillos de los consumidores estadounidenses. Ante esto, el banco central volvió a hacer una histórica alza de los tipos de interés.

Y nos preguntamos: ¿cómo los aumentos en las tasas de interés combaten a la inflación?

Como banco central del país, la Reserva Federal está a cargo de la política monetaria. Su doble mandato es promover “el máximo empleo y precios estables en la economía estadounidense”. Los precios estables significan mantener la inflación bajo control, con una meta anual media a largo plazo del 2%. El índice de precios al consumidor (IPC) permite saber si se está llegando a este objetivo. En 2020, la inflación del IPC fue del 1.4%. En 2021, fue del 7%.

Una de las principales herramientas de la Fed para impactar la inflación es la tasa de fondos federales, que es la tasa que los bancos se cobran entre sí por los préstamos a un día.

Aunque la Fed no controla directamente todas las tasas de interés, cuando aumenta la tasa de los fondos federales, la mayoría de las otras tasas de interés finalmente hacen lo mismo, incluidas las hipotecas de tasa ajustable, las tarjetas de crédito, las líneas de crédito con garantía hipotecaria y otros préstamos.

Una tasa de fondos federales en aumento también afecta el bono del Tesoro a 10 años, lo que afecta las hipotecas.

Entonces, al momento de aumentar las tasas de interés, pedir dinero prestado se vuelve más caro para los consumidores, quienes a su vez gastan menos. La demanda comienza a disminuir y la inflación, en teoría, comienza a ceder.

Algunos expertos han señalado que las medidas de las Fed nos llevarían a una recesión. No obstante, de no subir las tasas de interés, los altos precios no se contendrían. De nada serviría que tengas trabajo y ganes bien, si el poder adquisitivo de tus dólares continuarían reduciéndose. ¿Inflación o recesión? He ahí el dilema.

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