Los 6 errores más comunes que debes evitar a toda costa cuando estás comprando una propiedad

Desde los compradores más expertos hasta los más novatos suelen cometer alguno o todos los errores aquí mencionados. No permitas que a ti te pase lo mismo

Los 6 errores más comunes que debes evitar a toda costa cuando estás comprando una propiedad
Comprar una casa conlleva muchas cosas qué contemplar y que hasta a los más audaces se les puede escapar.
Foto: Wunderstock

Comprar una casa no es tan simple como ir al banco, solicitar una hipoteca, ir por la casa de tus sueños y pagar tu hipoteca mensualmente. La vivienda es de los artículos más costosos para cualquier persona. Por sus características y elevados precios, es casi inevitable cometer errores. Hay por lo menos 6 que son tan comunes que desde ahora puedes prever para evitarlos a toda costa y adquirir tu propiedad sin tantos dilemas.

1. Tener una deuda previa o posterior

Si estás endeudado, tu prioridad debería ser la de liquidar esas responsabilidades antes de adquirir una losa más pesada. Es posible que ni siquiera califiques para una hipoteca, pero si lo hicieras, entonces comienzas con el pie izquierdo. Asimismo si tienes una hipoteca y de inmediato abres otra línea de crédito.

De tus ingresos, debes contemplar entre el 30% y el 50% para el pago de tus deudas, incluida tu hipoteca y los gastos relacionados con la de ser un próximo propietario.

En este mismo sentido, no puedes comprar una casa que no puedes pagar. Por mucho que encuentres el hogar que consideres perfecto para ti, por un precio superior al que puedes presupuestar, entonces es momento de dar marcha atrás y mirar hacia otro lado.

2. Conseguir la hipoteca incorrecta

La gran ventaja de Estados Unidos es que existen infinidad de opciones a la hora de adquirir una hipoteca. Hay muchos programas gubernamentales como los préstamos FHA, VA, USDA que te permitirían comprar una casa con un pago inicial bajo. Sin embargo, entre sus requisitos, es posible que el interés sea alto y el pago mensual se eleve con el seguro hipotecario que tendrías que adquirir. Quizás de principio parece una excelente idea, pero a lo largo del tiempo, podrías estar gastando más dinero.

De acuerdo con Dave Ramsey, el tipo de hipoteca correcto es una hipoteca convencional a tasa fija a 15 años. Según él, ahorras más dinero en intereses y tarifas en comparación con las otras opciones de hipotecas.

También un error usual a la hora de conseguir una hipoteca es consiguiendo a un cofirmante. Hacerlo te puede abrir la posibilidad de conseguir la hipoteca que quieres, sin embargo, eso no quiere decir que podrás pagarla.

3. Comprar puntos hipotecarios

Nadie tiene una bola de cristal para ver el futuro, pero sí puedes prever cuáles son tus planes a futuro. O al menos debes hacerlo a la hora de decidir si comprar o no puntos hipotecarios. En lo general, esto puede ser un grave error debido a que la gran mayoría de los estadounidenses refinancian, liquidan o venden sus casas antes de llegar al punto de equilibrio.

Los puntos hipotecarios básicamente son intereses pagados con anticipación. Para que valgan la pena, debes asegurarte de vivir en la propiedad por lo menos hasta llegar al punto de equilibrio, es decir, la cantidad de dinero que pagaste por lo que te ahorraste en intereses en tu pago mensual. Para llegar a esta meta pueden pasar años. Si refinancias o vendes tu casa antes de este punto, de nada habrá servido pagar puntos hipotecarios.

4. Ver el estilo encima de la estructura

Una casa debe ser más que una linda imagen. Toma en cuenta que el vendedor y su agente de bienes raíces van a embellecer el panorama para conseguir pronto a un comprador. Si no contratas a un inspector de vivienda antes de armar un trato sólo porque te gusta lo que ves, podrías estar adquiriendo sólo una fachada con serios problemas estructurales o de funcionalidad.

Un inspector de vivienda se va a enfocar en la funcionalidad de tu vivienda. Si bien esto tiene un precio, a corto y mediano plazo podría ahorrarte mucho dinero en reparaciones y renovaciones costosas por una casa que en apariencia se veía perfecta, pero que no tenía cuerpo ni esqueleto que la sostenga. Con su información, incluso puedes negociar un precio inferior por los detalles que se encuentren en su estudio.

5. Ignorar el valor de reventa y el vecindario

Estos detalles se le pueden escapar a cualquiera, pero son indicios determinantes para decidir mudarte a un nuevo hogar. En primer lugar, no sólo debes preocuparte por revisar la casa que quieres, sino investigar el vecindario. Quizás encuentres una gran oferta por una casa en magníficas condiciones, pero es posible que veas muchas casas vacías. ¿Por qué la gente se está mudando de ese lugar? ¿Hay algo malo con la zona?

Asimismo, puedes encontrar aquellos puntos de fortaleza que podrían revalorizar tu vivienda como el hecho de que estén ubicados en una excelente área, con todos los servicios disponibles y cerca a otros como escuelas, centros de trabajo o comerciales. La gran mayoría de los estadounidenses suelen vivir en sus casas durante 10 años. Si para ese entonces, crees poder sacarle provecho a tu vivienda, entonces es una gran opción; si no es así, vives más tiempo ahí, por no decir para toda la vida, o buscas una mejor opción para tus finanzas desde este momento.

6. Olvidar el seguro

Y no nos referimos al seguro hipotecario que tendrías que solventar si solicitas una hipoteca de menos del 10% de pago inicial y que paga al prestamista si fallas en tu préstamo, sino a todos los otros que sí te protegen a ti como propietario.

Un seguro de título puede protegerte de un futuro reclamo. Por ejemplo, supongamos que ya tienes tu casa, pero de pronto llega alguien asegurando que la casa es de su propiedad gracias a un testamento. Este seguro entra en acción, le paga al reclamante y mantienes tu hogar con un título limpio.

También es importante el seguro para propietarios que te cubrirá en caso de incidentes graves como incendios y otros desastres. Dependiendo de la cobertura, también podría protegerte de inundaciones y de tus pertenencias en el interior. Este seguro te ayuda con gastos por reconstrucción si tu casa se destruye o se daña. Dependiendo de la zona donde vivas, incluso puedes aspirar a un tipo de seguro que podría pagarte dinero, sin que se afecte tu propiedad. Lo importante es que tu casa esté protegida a los accidentes.

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